El James Webb contempló el corazón de la nebulosa de Orión y la vista es simplemente majestuosa

Una nueva y majestuosa observación del James Webb que podría revelar secretos del nacimiento de estrellas.

El Telescopio Espacial James Webb no ha parado de sorprendernos desde mediados del mes de julio, cuando la NASA reveló al mundo las primeras imágenes científicas de este potente instrumento, lo que marcaría el inicio de una gran odisea que se espera para el telescopio espacial más potente y sofisticado que los humanos han construido hasta ahora.

Hace una semana el James Webb atrapó una tarántula espacial gigante, la Nebulosa de la Tarántula en una sensacional imagen con un nivel de detalle nunca antes visto. Ahora, la última observación de este potente telescopio apuntó por primera vez al interior de la Nebulosa de Orión y el resultado, como seguro debes imaginar, fue realmente majestuoso.

Te presentamos las imágenes más detalladas y nítidas jamás tomadas de la región interior de la Nebulosa de Orión, una guardería estelar situada en la constelación de Orión a 1,350 años luz de la Tierra.

La región interna de la Nebulosa de Orión vista por el instrumento NIRCam del Telescopio Espacial James Webb. Crédito: NASA, ESA, CSA, equipo PDRs4All ERS.

La Nebulosa de Orión es uno de los objetos astronómicos de mayor interés y una de las regiones más estudiadas. Como muchos sabrán, puede ser observada a simple vista sobre el cielo nocturno, debido a su tamaño, cercanía y gran brillo que emite, siendo una de las nebulosas más brillantes que existen.

El interés de esta nube de polvo y gas en colisión es que, debido a su cercanía, resulta uno de los objetos de observación más idóneos para estudiar y comprender la formación estelar, además de que ha sido considerada como un entorno similar a la cuna del sistema solar que podría revelar información inédita de lo que aconteció hace millones de años.

La realización de estos estudios se ha dificultado un poco debido a la naturaleza del propio proceso que impide obtener una vista clara de lo qué sucede durante la formación de una estrella.

«Las estrellas bebés nacen de densos cúmulos en nubes de polvo y gas que colapsan bajo la gravedad y comienzan a acumular material de la nube que las rodea, formando un disco a medida que la estrella gira», describe ScienceAlert, «todo ese polvo y gas impide que la luz se escape para mostrarnos lo que hay dentro».

Gracias a la ciencia, el ojo infrarrojo de James Webb es capaz de penetrar este cúmulo de polvo y gas para capturar observaciones como nunca antes y obtener información realmente valiosa. El análisis detallado de estas imágenes aún está en curso, pero este primer informe ya resulta bastante prometedor.

En la siguiente imagen se muestra cómo es evidente que la sensible visión infrarroja del James Webb puede hacer observaciones a través de las gruesas capas de polvo, lo que permite a los científicos estudiar lo que sucede en el interior de la nebulosa.

La región interior de la Nebulosa de Orión vista tanto por el Telescopio Espacial Hubble (izquierda) como por el Telescopio Espacial James Webb (derecha).

«Estamos impresionados con las espectaculares imágenes de la Nebulosa de Orión. Estas nuevas observaciones nos permiten comprender mejor cómo las estrellas masivas transforman la nube de gas y polvo en la que nacen», dice la astrofísica Els Peeters.

Lo que estamos observando de esta nebulosa es una estructura llamada «Barra de Orión», que se extiende en diagonal justo en medio de la imagen, así como el «Cúmulo del Trapecio», un grupo de estrellas jóvenes y muy calientes que iluminan la nebulosa desde la esquina superior derecha.

Un comunicado de la Universidad Western (Canadá), institución a la que pertenecen algunos investigadores implicados en la obtención de esta impresionante observación, describe que las nuevas imágenes de la nebulosa de Orión relevan numerosas estructuras espectaculares dentro de la nebulosa, a escalas comparables al tamaño del Sistema Solar.

De izquierda a derecha, de arriba hacía abajo:

Estrella joven dentro de un glóbulo: Cuando las densas nubes de gas y polvo se vuelven gravitacionalmente inestables, colapsan en embriones estelares que gradualmente se vuelven más masivos hasta que pueden iniciar la fusión nuclear en su núcleo; comienzan a brillar. Esta joven estrella todavía está incrustada en su nube natal.

θ2 Orionis A: La estrella más brillante en esta imagen es θ2 Orionis A, una estrella que es lo suficientemente brillante como para ser vista a simple vista desde un lugar oscuro de la Tierra. La luz estelar que se refleja en los granos de polvo provoca el resplandor rojo en su entorno inmediato.

Filamentos: Toda la imagen es rica en filamentos de diferentes tamaños y formas. El recuadro aquí muestra filamentos delgados y serpenteantes que son especialmente ricos en moléculas de hidrocarburo e hidrógeno molecular.

Estrella joven con disco dentro de su capullo: Planeta formando discos de gas y polvo alrededor de una estrella joven. Estos discos están siendo disipados o “foto-evaporados” debido al fuerte campo de radiación de las estrellas cercanas del Trapecio creando un capullo de polvo y gas a su alrededor.

«Vemos claramente varios filamentos densos. Estas estructuras filamentosas pueden promover una nueva generación de estrellas en las regiones más profundas de la nube de polvo y gas. También aparecen los sistemas estelares que ya están en formación», dijo Olivier Berné. «Dentro de su capullo se observan en la nebulosa estrellas jóvenes con un disco de polvo y gas en el que se forman planetas. También son claramente visibles las pequeñas cavidades excavadas por las estrellas nuevas que son expulsadas por la intensa radiación y los vientos estelares de las estrellas recién nacidas».

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