¿Cuál es el origen de la expresión «poner los cuernos»?

¿Te han «puesto los cuernos» alguna vez? ¿O tú le has «puesto los cuernos» a alguien? Como curiosidad del día de hoy, hablemos de las expresiones de uso diario de las cuales, por muy raras que suenen, no solemos preguntarnos cuál es su origen, en este caso, es un poco perturbador y se remonta a mucho tiempo atrás.

El significado de la expresión «poner los cuernos»

Todos conocemos perfectamente el significado de esta expresión, es seguro que la hayamos ocupado o escuchado en múltiples ocasiones, forma parte de nuestro lenguaje actual y coloquial y al parecer es una expresión que se conoce en algunas parte de América Latina con ciertas variantes, pero en todos los casos hace referencia a lo mismo, a una infidelidad.

El uso de esta expresión es tan extendido que incluso la Real Academia Española (RAE) la incluye dentro del Diccionario de la lengua española como una de las definiciones del término «cuerno». Según indica, es una locución coloquial que hace referencia a una infidelidad matrimonial, empleando frases como: Sufrir el cuerno, llevar los cuernos, poner los cuernos.

Lo mismo sucede con la Academia Mexicana de la Lengua, cuya entrada del vocablo «cuerno» del Diccionario breve de mexicanismos de Guido Gómez de Silva describe que cuando se emplea como «poner (los) cuernos» es una locución referente a ser infiel.

La expresión no es nada agradable e incluso en muchas ocasiones puede utilizarse de forma despectiva o para ofender a alguien, es claro, a nadie le gusta que le «pongan los cuernos». Sea como sea… ¿No te parece raro o curioso el empleo de la palabra «cuerno» para hacer referencia a este tipo de situaciones? Alguna historia interesante debe de tener esta locución coloquial.

Y sí que la tiene, ya que esta expresión lleva más de un siglo ocupándose, y el origen que se le atribuye resulta interesante a la vez que un poco perturbador.

El origen de la expresión «poner los cuernos»

Una locución coloquial con más de un siglo en uso.

Nos indica la FundéuRAE «poner los cuernos» es una poco afortunada frase de una larga data y de un origen no muy bien definido, pero uno de las explicaciones más empleadas y aceptadas se remonta a la Edad Media.

Según la línea de investigación de la filóloga Héloïse Guerrier, esta expresión proviene del «al Ius primae noctis» o «derecho de pernada», que tenían los señores feudales y que les permitía yacer con cualquier mujer de su feudo, pero también de acostarse con la mujer de un vasallo en la noche de bodas, como una forma de compensación. Cuando esto sucedía, se acostumbraba a colocar una cornamenta de ciervo como señal del acto que se estaba llevando a cabo.

Otra posible explicación indica que, en el código vikingo, «cuando el jefe de la aldea colocaba este casco adornado con los cuernos de animales en la puerta de la casa, significaba que se encontraba acompañado de una mujer, por lo que no debía ser molestado bajo ningún concepto. La expresión se popularizó con el significado actual, porque empezó a emplearse cuando, estas mujeres que debían estar disponibles para cualquier capricho del jefe eran mujeres comprometidas o casadas».

Comparte ciencia, comparte conocimiento.