Descubre el origen de la palabra «restaurante»

¿Cuál es el origen de la palabra «restaurante»?

Un relato bastante popular nos dice que el primer restaurante fue abierto en 1765 por un parisino llamado Boulanger. Sin embargo, rastrear los orígenes es una tarea tediosa y hay cierta discusión sobre desde dónde parte lo que ahora se conoce como un establecimiento de comidas. ¿Quién no ha ido a un restaurante alguna vez?, más allá de ser un lugar donde puedes ir si no te apetece cocinar, parece haberse tornado una tradición. Por lo mencionado, consideramos importante dedicar un artículo a este tema.

¿Cuál es el origen de la palabra «restaurante»?

Online Etymology Dictionary define a «restaurante» como «casa de comidas, establecimiento donde se pueden comprar y comer». «Del francés restaurant «un restaurante», originalmente «comida que restaura», uso sustantivo del participio presente de restaurer «restaurar o refrescar», del francés antiguo restorer».

La definición actual de la Real Academia Española (RAE) para la palabra restaurante es: «Establecimiento público donde se sirven comidas y bebidas, mediante precio, para ser consumidas en el mismo local». El Diccionario panhispánico de dudas agrega que esta voz, que procede del participio activo del verbo restaurar (‘recuperar o reparar’), es el equivalente español del término francés restaurant; resulta, por ello, preferible al galicismo restorán (pl. restoranes), fruto del traslado a la escritura de la pronunciación del término francés.

¿Cuál fue el primer restaurante del mundo?

Como mencionamos en el primer párrafo, un restaurante como tal se abrió en 1765 por un parisino llamado Boulanger, según cuentan los relatos. Merriam Webster menciona que el establecimiento de Boulanger, situado en la rue des Poulies, cerca del Louvre, servía sobre todo «bouillons», es decir, «caldos reconstituyentes».

Boulanger era más que un vendedor de sopas, un tipo con buen sentido del humor. De acuerdo con la narración, el lema de su establecimiento era la invitación en latín Venite ad me omnes qui stomacho laboratis et ego vos restaurabo. La frase se traduce como «Vengan a mí todos los que padezcan de dolor de estómago y yo los restauraré».

De manera similar, Online Etymology Dictionary menciona que, en 1765, un hombre llamado Boulanger, también conocido como «Champ d’Oiseaux» o «Chantoiseau», abrió una tienda cerca del Louvre (en la rue des Poulies o en la rue Bailleul, según la autoridad a la que se quiera dar crédito). En el establecimiento ofrecía lo que él llamaba «restaurantes» o «bouillons», es decir, consomés a base de carne destinados a «restaurar» las fuerzas de una persona.

Desde la Edad Media, la palabra restaurante se utilizaba para designar cualquier variedad de ricos bouillons elaborados con pollo, ternera, raíces de uno u otro tipo, cebollas, hierbas y, según algunas recetas, especias, azúcar cristalizado, pan tostado, cebada, mantequilla e incluso ingredientes exóticos como pétalos de rosa secos, uvas de Damasco y ámbar. Para atraer a los clientes a su tienda, Boulanger hizo inscribir en su escaparate una línea de los Evangelios: «Venite ad me omnes qui stomacho laboratis et ego vos restaurabo». Sin embargo, no se contentaba con servir caldo. También sirvió pierna de cordero en salsa blanca, infringiendo así el monopolio del gremio de restauradores.

Sin embargo, si queremos profundizar en la historia completa de «restaurente» es algo que va mucho más lejos. National Geographic dice que no hay registro de la existencia de Boulanger. En un artículo donde se cita Rebecca Spang, una experta en historia europea de los siglos XVIII y XIX en la Universidad de Indiana Bloomington, afirma que no encontró fuentes directas de que existiera alguien llamado Boulanger, y mucho menos que hubiera abierto un restaurante.

Spang menciona que a pesar de no haber encontrado existencia de la historia de Boulanger, no significa que no haya existido; simplemente es dudar antes de catalogar a alguien como el primero.

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