Astrónomos capturaron extrañas luces rojas que aparecieron en el cielo de Chile: ¿De qué se trata?

En esta increíble fotografía que se describe como «un lienzo brillante» por el impresionante cielo repleto de estrellas, se puede observar perfectamente las luces rojas resplandecientes que parecen caer o provenir de las montañas del fondo.

La imagen que muestra este extraño fenómeno fue tomada desde el Observatorio La Silla del Observatorio Europeo Austral (ESO) que está ubicado en las afueras del desierto chileno de Atacama a 600 kilómetros al norte de Santiago de Chile, lejos de toda la contaminación lumínica y con uno de los cielos nocturnos más oscuros de la Tierra. Lo que permitió obtener dicho «lienzo brillante».

Posiblemente para algunos cuantos no les resulte nada extraño, pues reconocerán muy bien su procedencia, sin embargo, para todos aquellos que no sepan de qué se trata y lo observen como algo extraordinario y misterioso, aquí va la explicación.

¿Qué son estas luces rojas resplandecientes que aparecen al fondo de la imagen?

Se conocen como «duendes rojos» o «sprites» (en inglés) y se trata, tal como describe la ESO, de «una forma escurridiza de relámpago» que, a diferencia de los que comúnmente observamos que caen de las tormentas eléctricas, estos parecen elevarse hacía el espacio.

Así, los duendes rojos son rayos que se produce por encima de las nubes de tormenta (cumulonimbus) que nosotros normalmente observamos y de las que parecen provenir los relámpagos blancos comunes, de esta manera, la descarga eléctrica se da en lo alto de la atmósfera terrestre, según describe la ESO, a una altitud de 50-90 kilómetros.

Es bien sabido que usualmente los rayos tienen carga negativa, pero los científicos creen que este fenómeno se desencadena por las descargas de rayos positivos entre una nube de tormenta subyacente y el suelo, que propicia que el relámpago se eleve hacía la ionosfera.

«Se cree que son un mecanismo de equilibrio que utiliza la atmósfera para distribuir cargas verticalmente. Es un proceso rápido que toma menos de una décima de segundo», se describe en EarthSky.

El hecho de que aparezcan tan bajos en el horizonte de la imagen simplemente se debe a la perspectiva desde donde fue tomada la fotografía que, según describe ESO, se realizó en la plataforma del telescopio de 3,6 m de ESO en La Silla, cuya altitud y falta de contaminación lumínica permitió esta impresionante observación.

Asimismo, añade ESO que además de ocurrir a mucho mayor altura que los relámpagos blancos normales, los duendes rojos son más fríos, parecen mucho más débiles y, aunque no son infrecuentes, suelen ser más difíciles de atrapar, lo que los convierte en un fenómeno inusual.

De hecho, por mucho tiempo se creyó que este fenómeno era creación de la imaginación de las personas, según describe ScienceAlert, «incluso cuando los pilotos o científicos respetables (incluido CTR Wilson, un físico ganador del Premio Nobel) los describieron, la comunidad científica ignoró los eventos».

Y no fue hasta 1989 cuando científicos de la Universidad de Minnesota lograron por primera vez capturar una evidencia fotográfica de este evento, que comenzó a aceptarse su veracidad.

 

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