Las langostas pueden oler el cáncer, y nos ayudarán a la detección temprana de la enfermedad

Investigadores están aprovechando los sistemas sensoriales olfativos de las langostas para la detección temprana de cáncer.

Una increíble y prometedora investigación, realizada por un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Michigan, descubrió que las langostas tienen una capacidad inmejorable para diferenciar entre células cancerosas y células sanas, todo se debe a las neuronas sensoriales que poseen estos pequeños animales, lo que podría contribuir a la detección temprana de la enfermedad.

¿Cómo es esto posible?

Se sabe desde hace tiempo que ciertos sistemas biológicos, como las langostas, tienen un sistema olfativo bastante desarrollado para detectar diferentes olores con gran velocidad, sensibilidad y especificidad.

Por su parte, existe evidencia contundente que ha demostrado que las células cancerosas llevan a cabo procesos metabólicos diferentes que las células sanas, y esta disparidad se manifiesta con la formación de compuestos químicos volátiles inusuales que pueden llegar a las vías respiratorias y detectarse a través del aliento.

Esto es algo indetectable para nosotros, pero no es así para los organismos con un sistema olfativo más especializado, como el de la langosta.

¿Qué hicieron los investigadores?

Para aprovechar los excepcionales circuitos neuronales olfativos de estos insectos en la detección del cáncer, los investigadores colocaron unos electrodos en el cerebro de las langostas, con ellos pudieron registrar las respuestas cerebrales ante diferentes muestras de compuestos volátiles producidas tanto por células sanas como cancerosas, específicamente de tres diferentes tipos de cáncer de boca.

Las señales recogidas las utilizaron como datos para crear “perfiles químicos”, que fungen como una huella o un valor de referencia. Una vez que estudiaron los hallazgos, los investigadores quedaron asombrados al observar que los cerebros de las langostas lograron no solo distinguir entre células cancerosas y normales, sino también entre los tres tipos diferentes de cáncer.

«Esperábamos que las células cancerosas aparecieran diferentes a las células normales, pero cuando los insectos pudieron distinguir tres cánceres diferentes entre sí, fue asombroso», dijo Christopher H. Contag, autor del estudio.

Los investigadores ya reconocían muy bien que, aunque los tres tipos de cáncer evaluados eran de boca, se caracterizaban por tener una apariencia bajo el microscopio bien diferenciada, así como una producción de metabolitos distinta. Ahora, el estudio realizado con langosta demostró que algunos de dichos compuestos químicos volátiles se pueden reconocer, al menos por un tipo de sistema biológico.

Aunque por ahora se probó con un tipo de cáncer que podría emitir compuestos volátiles más fáciles de detectar, se describe en un comunicado que «los investigadores creen que su sistema funcionaría con cualquier cáncer que introduzca metabolitos volátiles en el aliento, que es probablemente la mayoría de los tipos de cáncer».

¿Cómo se podría aplicar realmente este sistema único de detección de cáncer?

Por ahora este sistema olfativo de detección de cáncer se mantiene en investigación y, aunque los hallazgos encontrados en el reciente estudio son bastantes prometedores, los científicos no planean poner en su boca un enjambre de langostas para saber si los pacientes tienen cáncer.

En realidad, esperan desarrollar un dispositivo basado en los perfiles químicos obtenidos de los circuitos neuronales de estos insectos para detectar el cáncer a partir del aliento exhalado, siendo su principal objetivo que esto se realice de manera temprana para poder tener mayor posibilidad de recuperación.

Finalmente, esta asombrosa línea de investigación seguirá en pie, esperando conseguir su objetivo. El estudio en el cual se basó esta nota puedes consultarlo aquí: Universidad Estatal de Michigan o en bioRxiv.

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