Misteriosos meteoritos brillantes de color verde parecen llover sobre Nueva Zelanda

Un meteorito verde brillante sobre Nueva Zelanda. (Greg Price).

Después de la explosión de un enorme meteorito sobre el mar en Wellington el pasado 7 de julio, Nueva Zelanda ha estado recibiendo impactos de meteoritos. El impacto sucedido el mes pasado creó un estruendo que se pudo oír en el fondo de una Isla del Sur, posteriormente 2 semanas después de tal suceso se captó una bola de fuego más pequeña sobre Canterbury, según lo informa The conversation.

Este evento ha ocasionado incógnita entre la comunidad científica, siendo una de las preguntas más frecuentes el motivo de su color verde brillante y si es la misma tonalidad que es producida por las Aurora Boreales.    El Fire Aotearoa, una colaboración entre astrónomos y científicos que pretenden recuperar los meteoritos recién caídos, y otros grupos de científicos están tratando de responder a estas cuestiones.

El suceso ha sido registrado y filmado varias veces donde se pueden apreciar bolas de fuego verdes cayendo. Estos meteoritos suelen significar la llegada de un trozo de asteroide, que puede tener un metro de diámetro una vez que han entrado a la atmósfera.

Usualmente estos asteroides se componen de níquel y hierro que chocan con la atmósfera a velocidades de hasta 60 km por segundo, liberando una gran cantidad de calor que están liberando una cantidad enorme de calor, a la vez que el hierro y el níquel están siendo vaporizados irradiando esa característica luz verde.

Aun así, esto no nos responde la incógnita sobre si es el mismo color verde de las auroras Boreales: la respuesta es no, pero para entender esto es necesario explicar por qué las Auroras irradian luz de tal color.

El resplandor de las Auroras es ocasionado por los iones de oxígeno que hay en la atmósfera superior, que son creados por colisiones entre moléculas de oxígeno y las partículas que son expulsadas por el sol. Tales iones se recombinan con electrones para producir átomos de oxígeno, pero estos electrones son capaces de persistir en un estado excitado por varios segundos en una transición que no obedece las reglas cuánticas habituales, que irradian luz verde con una longitud de onda de 557 nm, explica Jack Baggaley, profesor emérito de Física y Astronomía en la Universidad de Canterbury. 

Un meteorito también puede brillar de tal manera, pero solo si es extremadamente rápido. Los meteoros muy rápidos se calientan en la atmósfera por encima de los 100 km, donde también se forman las auroras.

El meteoro de Canterbury que fue impactado el 22 de julio lució un pálido resplandor de color amarillo, debido a la excitación continua de los átomos de sodio en una reacción catalítica en donde el ozono también interviene.

Lo sucedido en Nueva Zelanda no fue un bombardeo de meteoritos, al menos no en el sentido tan literal de la palabra, ya que en un año promedio se espera la caída de unos cuatro meteoritos, según un artículo de The Conversation. Es difícil captarlos y recuperar estas rocas, por lo que se está animando a la comunidad científica para que construyan sus propios sistemas de cámaras de meteoritos con el fin de que puedan ser captados con más facilidad este tipo de evento, además de lograr precisar la posición del meteoro en la atmósfera.

Esto permite encontrar con mayor facilidad al meteoro, aunque también nos indica cuál era la órbita de este de impactar con la Tierra, lo que a su vez es un indicador de la parte del Sistema Solar proviene.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.