La ciencia ha revelado que los osos que hibernan tienen un superpoder escondido en su sangre

¿Te imaginas hibernar como lo hacen algunos animales? Aunque es verdad que ciertas personas gozan de pasar más tiempo del necesario dormidos o acostados en modo “inactivo”, la realidad es que para nosotros resultaría imposible seguir en ese estado durante meses, que es el tiempo que dura este proceso en la naturaleza.
La hibernación se caracteriza como una respuesta natural de ciertos animales ante las adversidades del entorno, como temperaturas muy bajas o carencia de alimentos por un periodo prolongado. De esta manera, se puede describir como un mecanismo que les permite sobrevivir en condiciones desfavorables.
Aunque podría parecer que este proceso solo consiste en desactivarse y quedarse dormido durante un largo tiempo, la realidad es que la hibernación no resulta tan sencilla a nivel bioquímico, ya que el organismo de los animales debe de adaptarse para disminuir su metabolismo y ahorrar energía, reducir su ritmo respiratorio y cardiaco, así como su temperatura corporal.
Por ejemplo, los osos que hibernan permanecen inactivos, sin comer ni beber, por 5 a 7 meses durante el invierno y, después de transcurrido este tiempo, pueden reincorporarse saludables sin ningún tipo de disfunción. En este sentido, algo que les ha resultado muy interesante y desconcertante a los investigadores es que, después de mantenerse sin ningún tipo de actividad física, no se observa en estos animales atrofia de los músculos.
Como bien lo explica ScienceAlert «Si los humanos tratáramos de permanecer inactivos durante tanto tiempo como un oso negro, nuestros músculos comenzarían a desgastarse por la pura falta de actividad física. Pero cuando un oso sale de su madriguera al comienzo de la primavera la masa muscular y la fuerza de la criatura se mantienen en gran medida».
Cómo es que logran hacer esto es una cuestión que ha permanecido para la ciencia como un gran enigma, pero los investigadores están seguros de que alguna señal o estimulo debe existir para propiciar esta resistencia a la atrofia del músculo. Ahora, un grupo de investigadores parece haber resulto al menos un parte de este misterio.
Según los hallazgos publicados recientemente en PLOS ONE la clave de la resistencia a la atrofia del músculo durante la hibernación se encuentra específicamente en un componente de la sangre que se sintetiza durante esta temporada y que, según lo describe el estudio, es independiente de la actividad física.
Para determinar esto, los investigadores tomaron el suero de la sangre de siete osos (Ursus thibetanus japonicus) durante la temporada “activa” y la de hibernación, posteriormente, trataron con estas muestras a células musculares esqueléticas humanas, con ello descubrieron algo increíble; el contenido de proteína total en estas células cultivadas aumentó significativamente después de un tratamiento de 24 horas con suero de oso en hibernación.
Asimismo, la expresión de una proteína del músculo denominada “MuRF1” disminuyó significativamente. Esta molécula juega un papel importante en la remodelación muscular, específicamente, el aumento en sus niveles participa en la atrofia del músculo esquelético, por lo cual, su inactivación evita que este proceso suceda en los osos del estudio.
Además, es importante aclarar que estos resultados solo se observaron con el suero de hibernación, mientras que con el que se obtuvo durante la actividad, no se propició la resistencia a la atrofia muscular.
Estos resultados nos indican de manera inequívoca que existe un factor que se produce en esta época para mantener la salud de los músculos de los osos durante largos procesos de inactividad, sin lo cual, la hibernación sería muy perjudicial.
Desafortunadamente por ahora no se ha identificado específicamente el factor, sin embargo, se planea realizar más estudios en busca de este componente que les otorga una especie de superpoder a estos animales que hibernan y esperamos que pronto pueda resolverse el enigma completo.
Finalmente, describe Mitsunori Miyazaki, autor principal del estudio, que «al identificar este factor en el suero de oso en hibernación y aclarar el mecanismo inexplorado detrás de los ‘músculos que no se debilitan incluso sin uso en los animales que hibernan, es posible desarrollar estrategias de rehabilitación efectivas en humanos y evitar que se queden postrados en cama en el futuro».
