Medicina y Salud

Lo que sabemos hasta ahora de la viruela del mono: ¿Podría convertirse en una pandemia?

Comparte esta información en tus redes sociales

 

En primera instancia, debemos reconocer que esta enfermedad no es nueva, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el primer caso de viruela de mono se registró en 1970 en la República Democrática del Congo y desde entonces se ha considerado una enfermedad rara y endémica de ciertas regiones de África, lo que quiere decir que su distribución se limita a esta área geográfica, reportando casos esporádicos y brotes epidémicos.

Esta enfermedad es provocada por el virus de la viruela del mono que pertenece al género Orthopoxvirus, al igual que el virus de la viruela humana (la cual se declaró erradicada desde 1980 por la OMS). Por lo tanto, estos virus comparten cierta similitud estructural, así como manifestación de signos y síntomas, aunque se describe que el cuadro clínico de la viruela del mono en general es más leve.

Es importante destacar que la viruela del mono es una zoonosis vírica, lo que quiere decir que es transmitido a las personas por ciertos animales. Se reconoce que, tanto roedores africanos como primates no humanos, son capaces de albergar el virus e infectar a las personas, pero, en realidad, el reservorio natural de la viruela del mono se desconoce; actualmente se piensa que los mayores candidatos pueden ser roedores pequeños, como ardillas, que habitan las zonas endémicas de África.

En cuanto a la transmisión zoonótica, se indica que se da por un contacto directo con gotas salivales, respiratorias, sangre, o lesiones de la piel y mucosas de animales infectados. Por su parte, uno de los puntos más importantes a tomar en cuenta, es que la transmisión de persona a persona puede darse mediante el mismo contacto directo, sin embargo, tal como nos indica la OMS, esto ocurre de manera limitada e ineficaz.

Esto es sumamente relevante ya que, a diferencia del SARS-CoV-2, esta clase de virus, no se dispersan con tanto facilidad y, por tanto, su expansión y transmisión es escasa y más paulatina, de esta manera, el contagio masivo de personas es poco probable.

Otro punto importante para aclarar es que, tal como describe la OMS, «si bien el contacto físico estrecho es un factor de riesgo bien conocido para la transmisión, no está claro en este momento si la viruela símica puede transmitirse específicamente a través de las vías de transmisión sexual». Asimismo, es vital comprender que todas las personas estamos expuestos a contraer esta enfermedad y la infección no se limita a ningún grupo poblacional, esto para evitar cualquier clase de discurso homofóbico tras el reporte de que una gran parte de los casos corresponden a hombres de la comunidad LGBT+.

Hasta el día de hoy la OMS reporta más de 550 casos extendidos en distintos países del mundo, que no son zonas endémicas, según se describe en la CNN. A pesar de que anteriores reportes de casos de individuos infectados con viruela del mono que no habitan zonas endémicas de África, habían descritos viajes a tal zona, en estos momentos la mayoría de los pacientes no reportan tal circunstancia, por lo cual, las investigaciones epidemiológicas están en curso para determinar cómo se esta llevando a cabo la propagación y poder mantener medidas sanitarias de ser requeridas.

En cuanto al cuadro clínico, se informa que la infección suele ser autolimitada y la recuperación se da sin necesidad de tratamiento en la mayoría de los casos. Los signos y síntomas se caracteriza por presentar fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda, inflamación de ganglios linfáticos, cansancio y erupción cutánea que comienza en el rostro. En cuanto a las personas que requieren tratamiento, no existe uno específico para la enfermedad, pero se describe que «los antivirales desarrollados para su uso en pacientes con viruela pueden resultar beneficiosos», según los CDC.

Por último, uno de las mayores consideraciones para descartar que la viruela del mono pueda convertirse en pandemia, es que se ha demostrado que las campañas de vacunación contra la viruela humana proporcionan protección contra este virus, por lo tanto, la probabilidad de que exista una extensión de esta enfermedad, disminuye y, al menos con la información recabada actualmente, se piensa que no hay porqué alarmarse, aunque aún resta realizar la investigación epidemiológica pertinente y seguir en monitoreo constante.

«Probablemente se está transmitiendo de manera más efectiva que en la era de la viruela, pero no vemos nada que sugiera que pueda extenderse sin control», explica Hugh Adler, investigador del Liverpool School of Tropical Medicine (LSTM) para National Geographic.

 


Comparte esta información en tus redes sociales

Descubre más desde Enséñame de Ciencia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo