Estas son las señales que le advierten que su acidez estomacal se está volviendo cancerosa

La acidez estomacal es un síntoma que se caracteriza por una sensación de incomodidad, ardor y dolor en el pecho, justo debajo del esternón, que suele empeorar o manifestarse después de comer, por la noche, cuando uno mantiene una posición inclinada o al estar acostado. Esto se produce debido a que el ácido gástrico que se libera en el estómago durante la digestión de los alimentos retorna hacía el esófago, que es la porción inicial del tubo digestivo que transporta el alimento.

En la anatomía normal del esófago, existe un anillo de músculos en su última porción que conecta con el estómago, se denomina esfínter esofágico inferior, y funge como una válvula que se abre para dejar pasar los alimentos y líquidos hacía el estómago y evita, tras su contracción, que estos retornen; de esta manera, propicia la dirección en un único sentido del tracto gastrointestinal. Cuando este conjunto de músculos sufre alguna alteración que motiva la apertura anormal y permite que los componentes regresen al esófago, se produce lo que comúnmente se conoce como reflujo, que es lo que genera la acidez estomacal.

Los expertos indican que la acidez estomacal ocasional es común y no hay por qué preocuparse, sin embargo, cuando esta manifestación se vuelve muy frecuente y presenta mayor molestia es indispensable tomar en cuenta que puede ser señal de un trastorno muy serio que requiere atención médica. De esta manera, la acidez estomacal persistente, que afecta de manera importante su día a día, puede advertirle que usted está padeciendo de enfermedad de reflujo gastroesofágico que es un factor de riesgo muy importante para el cáncer de esófago.

Un factor de riesgo es todo aquello que predispone de manera muy importante a los individuos a padecer cierta enfermedad, en este sentido, la enfermedad de reflujo gastroesofágico, así como su progresión a esófago de Barrett, son dos complicaciones que están ampliamente implicadas en el cáncer de esófago. Esto se produce debido a que el contacto constante de las células del esófago con el ácido gástrico genera una alteración en dichas células que, con el transcurso del tiempo, pueden convertirse en células cancerosas.

De esta manera, es indispensable reconocer que la presencia de su acidez estomacal ha empeorado, lo cual se puede detectar al observar que esta manifestación se ha convertido en un hábito anormal con mayor frecuencia, ardor y dolor más intensos acompañados de una dificultad para tragar, regurgitación de alimentos o de líquidos agrios, tos crónica, dolor de garganta, voz ronca, problemas de asma por primera vez o que la enfermedad se agrave, así como trastornos del sueño.

Lo más importante ante esto es que, una vez que se detecta el empeoramiento, acuda a su médico para proporcionarle un diagnóstico y un tratamiento oportuno y evitar que la enfermedad progrese a esófago de Barrett o que se convierta en un factor muy importante para el desarrollo de cáncer de esófago.

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