¿Por qué algunos animales son iridiscentes? Finalmente sabemos la respuesta

La iridiscencia se define como un fenómeno óptico en el cual ciertas superficies o estructuras muestran un cambio de color e intensidad dependiente del ángulo de visión y de la iluminación que da lugar a una gama de colores muy llamativos. En el reino animal esta característica es ampliamente conocida, el ejemplo más distinguido para todos se da posiblemente en los increíbles colores que podemos observar en los colibrís durante su vuelo o en la cola los pavos reales macho.

En el grupo de los insectos también encontramos esta singular característica que los dota de increíbles colores metálicos cambiantes. Debido a que se ha conservado durante la evolución en distintas especies la iridiscencia, el entendimiento de qué función adaptativa otorga este tipo de coloración en los organismos es de suma importancia, actualmente se reconoce como función biológica para la selección sexual cuando la característica está presente habitualmente en el macho de la especie.

Por su parte, en las especies en las cuales la iridiscencia se extiende sin importar el sexo de los individuos, como en distintos insectos, se ha determinado que existe una función de camuflaje que reduce su reconocimiento por depredadores y humanos y, por tanto, disminuye el ataque hacía estos organismos.

En este sentido, recientemente un grupo de investigadores ha determinado que estas llamativas coloraciones tienen una función antidepredadora, pero no mediante el camuflaje sino por un fenómeno parecido al aposematismo que es una estrategia de supervivencia en el cual la coloración tan exuberante de algunas especies es señal de advertencia de su toxicidad para inducir en los depredadores su repulsión.

El estudio fue publicado recientemente en la revista Animal Behavior y en él demuestran los investigadores por primera vez cómo es que la iridiscencia y el brillo juegan un importante papel en la supervivencia de ciertas especies incluso una vez que los depredadores los han detectado.

Para llegar a tales conclusiones hicieron un sencillo experimento que se basó en exponer ante aves domésticas (Gallus gallus domesticus) a escarabajos joya (Sternocera aequisignata) reales y artificiales con característica iridiscente, no iridiscente, con brillo y mate en fondos que evidenciaban su presencia. Esto con el objetivo de determinar la disposición de ataque por las aves ante las distintas variables de insectos.

De esta manera, observaron que los escarabajos con iridiscencia y brillo redujeron de manera independiente y significativa la probabilidad de ataque por los depredadores sin presentar otro tipo de defensas como espinas afiladas o toxinas. Además, se determinó que incluso al encontrarse en un fondo de contraste en el cual el camuflaje es imposible, la iridiscencia indujo un mecanismo de supervivencia al expresar con sus llamativos colores una respuesta de advertencia y aversión. Con ello, se sugiere que esta función antidepredadora se puede extender en distintas especies, sobre todo de insectos, que les confiere una característica adaptativa.

Así que esta espectacular iridiscencia que nos maravilla al observar tal característica en los animales y nos parece tan atractiva, en realidad para los organismos es un mecanismo de supervivencia que induce una repulsión ante sus depredadores.

El reporte completo se encuentra en: Animal Behavior

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