Trasplantes de heces: una fuente inesperada de rejuvenecimiento

Por muy repulsivo que esto pueda parecer, en realidad los trasplantes fecales se utilizan como un tratamiento eficaz y totalmente seguro principalmente ante infecciones recurrentes de una bacteria oportunista conocida como Clostridium difficile; asimismo se reporta que pueden utilizarse ante enfermedades inflamatorias crónicas intestinales como la colitis ulcerosa o el síndrome del intestino irritable e incluso ante enfermedades metabólicas y neuropsiquiátricas.

El procedimiento completo se denomina trasplante de microbiota fecal que consiste en la introducción de una solución de materia fecal debidamente procesada y segura de un donante sano al tracto gastrointestinal de un individuo enfermo receptor. Esto con el objetivo de reemplazar la microbiota intestinal del paciente enfermo con microorganismos o bacterias “sanas” procedentes del donante.

¿Por qué esto funciona como un tratamiento? Pues bien, los microorganismos que se alojan en nuestro tracto gastrointestinal (microbiota intestinal) tienen un pacto benéfico para ambas partes; mientras que nuestro organismo les otorga las condiciones perfectas para hospedarse y alimentarse, estos microorganismos contribuyen a funciones vitales para nuestro cuerpo que ayudan a preservar la salud de los individuos. De esta manera, ante ciertas enfermedades se ha observado que la microbiota intestinal se perturba y contribuye al mecanismo patológico, por lo tanto, el intercambio por microorganismos sanos puede salvaguardar este efecto.

En este sentido, puesto que la microbiota intestinal influye en nuestra salud también es importante en los mecanismos de envejecimiento. Se ha determinado que, en esta etapa normal del desarrollo humano, los individuos se caracterizan por tener una composición alterada de la microbiota intestinal que se relaciona con ciertos sellos distintivos de la vejez como la inflamación crónica, la disminución de la función tisular y mayor susceptibilidad a ciertas enfermedades crónicas asociadas a la edad adulta.

Bajo este contexto, unos investigadores se propusieron estudiar qué es lo que sucedería al trasplantar materia fecal de individuos jóvenes a viejos y viceversa. Las cuestiones más importantes por abordar eran si se podría contrarrestar los rasgos de la vejez mediante este tratamiento o, por el contrario, si el trasplante tendría la capacidad de inducir envejecimiento prematuro junto con las enfermedades relacionadas a esta etapa.

De esta manera, se realizó un intercambio de trasplantes de microbiota fecal entre ratones jóvenes y ratones viejos, los resultados fueron asombrosos y revelaron cuestiones muy importantes a tomar en cuenta. La transferencia de microbiota envejecida a ratones jóvenes propició que estos animales mostraran signos de envejecimiento implicados en el decaimiento de la función intestinal, cerebral y de los ojos en los cuales provocó una inflamación acelerada, la pérdida funcional de una proteína importante para el ojo y la pérdida de integridad de la barrera intestinal, en contra parte, estos efectos se revirtieron en los ratones viejos tras la transferencia de microbiota joven y saludable.

Con esto se respalda el hecho de la importancia que tiene en la salud de los individuos una microbiota intestinal sana, así como el hecho de que su alteración durante la vejez está implicada en la aparición de ciertas enfermedades relacionadas a la edad. De esta manera, los resultados aquí obtenidos demuestran que hay una posibilidad de abordar los trasplantes fecales como una alternativa terapéutica contra ciertas características del deterioro durante la vejez, aunque para ello se requieren diversas investigaciones y que estos hallazgos se repliquen en humanos.

Finalmente, esto no implica que los trasplantes de heces puedan ser la piedra filosofal de esta época, sin embargo, sí podría contribuir a sopesar los daños y efectos nocivos que se dan durante el envejecimiento.

Esta nota se basó en el estudio publicado en: Microbiome

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