La empresa Rocket Lab recupera por primera vez un cohete en pleno vuelo con un helicóptero

La gran empresa espacial, Rocket Lab, ha logrado por primera vez la recuperación de un cohete en órbita (Electron) mediante un helicóptero de manera exitosa, para hacerlo, el vehículo de lanzamiento espacial se rescató mientras descendía establemente en el aire y no mediante amerizaje impactando directamente en el océano de manera controlada como anteriormente se realizó.

«La captura en el aire es un hito importante en la búsqueda de Rocket Lab para hacer de Electron un cohete reutilizable para aumentar la frecuencia de lanzamiento y reducir los costos de lanzamiento de satélites pequeños», indica en su informe Rocket Lab. De esta manera, con base en los objetivos que busca esta empresa espacial para Electron y otros cohetes pequeños, una recuperación en el aire ha sido toda una hazaña y el comienzo de posibles innovaciones para el rescate mediante este método.

La captura en el aire del propulsor formó parte de la misión «There And Back Again» cuya fecha de lanzamiento fue el 2 de mayo del 2022 desde la Plataforma A en el Complejo de Lanzamiento 1 de Rocket Lab en la península de Mahia en Nueva Zelanda que también tuvo como objetivo desplegar 34 satélites para distintos clientes. Para el cohete espacial Electron, ésta representó su lanzamiento número 26 trayéndolo de regreso del espacio, esta vez, de una manera muy singular y elegante en una especie de «ballet supersónico», como mencionó Peter Beck, fundador de Rocket Lab.

Lo que hace tiempo fue solo una increíble idea de captura y recuperación de cohetes que, posteriormente, distintas pruebas confirmaron que este plan podía funcionar, ahora se ha comprobado en una misión y se ha vuelto realidad. Al igual que como se demostró en las pruebas piloto, para realizar esta maniobra se requiere, en primera instancia, el control del cohete para que ingrese en un ángulo ideal y logre sobrevivir al calor y presión durante su descenso, asimismo, el “aterrizaje” exitosa demanda de un paracaídas y de un helicóptero con un piloto que haya entrenado muy bien cada prueba.

De esta manera, se describe por Rocket Lab que una vez que el vehículo de lanzamiento, como en ocasiones pasadas, logró sobrevivir tras el control de su reorientación, se extendieron dos paracaídas; el primero de menor tamaño que permitió su estabilización y el aumento de su resistencia a medida que iba descendiendo y, el segundo de mayor tamaño se desplegó en los últimos kilómetros de caía. Posteriormente, el helicóptero Sikorsky S-92 de Rocket Lab se acercó a una distancia adecuada del cohete en descenso y, en el aire, capturó la línea del gran paracaídas del cohete con un gancho para su recuperación. Así, logró con éxito, las tres fases de lanzamiento, vuelta y recuperación del vehículo de lanzamiento Electro.

Finalmente, enuncia Peter Beck de manera entusiasta que esta demostración real será un parteaguas que ayudará a evaluar y analizar las posibles modificaciones que se deben realizar para hacer de esta captura mediante helicóptero, un método habitual de recuperación, agregando que «Una gran cantidad de factores tienen que alinearse y muchos sistemas tienen que funcionar juntos sin problemas, por lo que estoy increíblemente orgulloso de los esfuerzos estelares de nuestro Equipo de Recuperación y de todos nuestros ingenieros que hicieron que esta misión y nuestra primera captura fueran un éxito».

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