Las donaciones regulares de sangre tienen un beneficio desconocido e inesperado

Las donaciones de sangre son acciones solidarias que ayudan a salvar vidas y mantener estables a muchas personas que cursan con ciertas enfermedades. En los hospitales de todo el mundo se realizan transfusiones a diario, por lo cual, promover esta acción es vital.

Hace poco se publico en la revista JAMA Netw Open un ensayo en el que se demuestra que las donaciones altruistas, además de ejercer un efecto positivo en la vida o la salud de un tercero, puede beneficiar directamente a los donantes. En el estudio se comprobó que la donación de sangre puede reducir significativamente los niveles de sustancias contaminantes denominadas: perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS).

Las PFAS comprenden una familia de productos químicos fluorados que son utilizados ampliamente para fabricar un sinfín de productos de uso cotidiano, este tipo de compuestos además son conocidos por ser “eternos” debido a que su composición química les otorga la característica de no degradarse fácilmente en el ambiente. Actualmente han invadido muchos espacios en el planeta, desde el suelo, el aire, el agua, alimentos, animales y hasta nuestra sangre.

La preocupación de estas sustancias radica en su potencial efecto tóxico para los humanos y su bioacumulación en los organismos. Actualmente se ha comprobado, tanto en animales como en humanos, que estas sustancias están relacionadas con cáncer de riñón y testículos, alteraciones en el sistema reproductor y en el desarrollo, además de que se consideran químicos disruptores endócrinos, ya que son capaces de alterar el sistema endócrino. De esta manera, debido a la invasión de estas sustancias en todo nuestro entorno y a las complicaciones de salud que provocan, el estudio y seguimiento de éstas en nuestro organismo es muy importante.

El reporte descrito aquí utilizó a un total de 285 bomberos que participaron de forma voluntaria para verificar cómo afectaban las donaciones de sangre a los niveles séricos de PFAS; 95 individuos realizaron donaciones durante 12 meses, 95 de plasma durante el mismo tiempo y 95 no realizaron ningún tipo de donación. Se midieron los niveles de PFAS en suero al inicio (Semana 0), semana 52 y semana 64 del desarrollo del protocolo.

Aunque todos estamos en contacto constante con estas sustancias tóxicas, los bomberos se consideran un grupo de alto riesgo debido a que están expuestos de manera directa a PFAS en las espumas que utilizan para combatir los incendios y, se ha demostrado con anterioridad, que presentan niveles más altos que la sociedad en general, por lo cual, este grupo de estudio es muy significativo para evaluar la evolución de PFAS en nuestro organismo.

Los resultados arrojaron disminuciones significativas desde la semana 52 de PFAS en ambos grupos de bomberos que donaron sangre o plasma, mientras que los bomberos que eran el control de observación (no donantes), mantuvieron los mismos niveles de las sustancias químicas durante todo el estudio. Además, se determinó que la donación de plasma es la intervención que reduce mayormente, en comparación con la donación de sangre, los niveles de PFAS.

Los hallazgos aquí encontrados fueron contundentes, además se indica que este es el primer ensayo clínico aleatorizado que cuantifica el efecto de la donación de sangre como una terapia para disminuir los niveles séricos de PFAS en el humano. Aunque aquí no se evalúa el impacto que representan estas sustancias en la salud de las personas, esto ya está reportado ampliamente, así que encontrar un potencial método tan beneficioso de reducir estos químicos y, con ello, su impacto en las personas, contribuye mucho en el sector salud.

Por último, aún se debe de realizar un mayor número de investigaciones para determinar y replicar, en un grupo mayor de personas, la efectividad de la donación de sangre y plasma para reducir los niveles de componentes contaminantes tipo PFAS, no obstante, esto abre un gran camino hacía un uso terapéutico sobre todo en personas con exposiciones prolongadas y con mayor riesgo, como los bomberos.

El estudio completo se encuentra en: JAMA Netw Open

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