Nueva amenaza para el lobo mexicano en peligro de extinción

El lobo mexicano se reconoce como la especie más pequeña de lobo gris que se extendía desde el sur de Estados Unidos hasta la cuenca del valle de México. Se encuentra en peligro de extinción desde 1970 cuando fue exterminado de la vida silvestre por la mano del hombre. Estos hechos se remontan a la llegada de los colonizadores europeos que, tras la introducción de la ganadería, justificaron campañas de erradicación mediante la caza intensiva de esta especia para evitar el ataque al ganado.

Una vez anunciado que el lobo mexicano se encontraba en peligro de extinción, los dos países se vieron obligados a implementar acciones para remediar el impacto sobre esta especie, es así como se extrajeron de la vida silvestre a los últimos individuos que quedaban para desarrollar un programa de reproducción en cautiverio. Se reporta que las acciones fueron un éxito y en 1998 se reintegraron a sus hábitats naturales por primera vez a una población de lobos mexicanos; los registros de años posteriores y, hasta la fecha, indican que las poblaciones han ido en aumento.

A pesar de esto, actualmente esta especie se encuentra nuevamente con dos amenazas de importancia, una de ellas es la que en años posteriores casi termina con la especie, sí, la caza de los ejemplares bajo la justificación de evitar la depredación del ganado y, la otra, que actualmente es de gran preocupación, la megasequia que azota el suroeste de Estados Unidos.

NATIONAL GEOGRAPHIC reportó que menos del menos del 40% de los cachorros del lobo mexicano en Estados Unidos han sobrevivido debido a la sequía extrema incentivada por la crisis climática. De esta manera, se mitiga el crecimiento de las poblaciones debido al aumento de la mortalidad por falta de agua y los programas de conservación de la especie se ven ampliamente afectados.

En teoría los programas de recuperación se basan en la mejora de la salud genética para su reproducción y en la reducción de amenazas que, en primera instancia, provocaron su extinción. Sin embargo, frente a los fenómenos meteorológicos por los cuales cursa actualmente el hábitat del lobo mexicano, las poblaciones se encuentran en constante estrés y peligro de muerte por asfixia o sed.

Según reportes de análisis y estimaciones que toma en cuenta sequias anteriores y el cambio climático, es muy probable que la situación continue, aunque no se tiene un dato consistente, se indica que podría acabar en el 2023 o continuar hasta el 2030. Estos aspectos meteorológicos son factores que no se pueden controlar y que al menos por ahora afectan demasiado en el restablecimiento del lobo mexicano a su vida silvestre.

Por ahora se indica que se está trabajando en una nueva ley para cambiar el manejo de la especie ante las situaciones actuales y queda esperar la adaptación que tendrán los animales ante la escases de recursos.

Se pueden encontrar los reportes en:  «Cientos de cachorros mueren de lobo mexicano mueren de sed por la sequia en Norteamérica» y «Norteamérica enfrenta una megasequía histórica: es la peor en los últimos 1,200 años»

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