Los científicos han identificado una fuerza dominante que impulsa la evolución en la Tierra actualmente, y el ser humano

Los humanos son ahora una importante fuerza que impulsa la evolución. (Imagen: Shutterstock).

Todos sabemos que el ser humano está dejando una huella bien marcada en este planeta. Por ejemplo, altera el entorno que habita, como ciudades que son de los entornos más profundamente transformados de la Tierra. Una nueva investigación nos dice que estas modificaciones ambientales alteran la forma en que evoluciona la vida. En otras palabras, los humanos son ahora una importante fuerza que impulsa la evolución.

Se trata de un estudio gigante dirigido por biólogos evolutivos de la Universidad de Toronto Mississauga y que incluye al Laboratorio de Investigación de Ecología Urbana de la Universidad de Washington. En total, el proyecto analizó los datos recopilados por 287 científicos en 160 ciudades en 26 países. El equipo buscó averiguar cómo la urbanización ha influido en la evolución a escala global.

«Casi todo el mundo al que le pedimos que colaborara dijo que sí, y eso fue algo extraordinario, porque estábamos pidiendo a la gente que asumiera mucho trabajo», dice Johnson, que coordinó a los más de 280 investigadores que participaron en el estudio», dijo en un comunicado el biólogo evolutivo Marc Johnson, de la Universidad de Toronto Mississauga (UTM). «Nunca ha habido un estudio de campo de la evolución de esta escala, ni un estudio global de cómo la urbanización influye en la evolución. Habría sido imposible hacerlo sin nuestro conjunto global de colaboradores».

Se enfocaron en las poblaciones de trébol blanco, ya que es uno de los pocos organismos presentes en casi todas las ciudades, recogiendo más de 110.000 muestras de 6169 poblaciones, a lo largo de gradientes que se extienden desde las ciudades, pasando por los suburbios y llegando al campo. Sorprendentemente, el análisis indicó que el trébol de las ciudades es ahora más parecido al de otra ciudad (no importa si está del otro lado del mundo) que al que se encuentra en tierras de cultivo o bosques cercanos. Todo esto independientemente del clima.

Esto se conoce como evolución adaptativa, pero echando un vistazo más a fondo los investigadores descubrieron la base genética de esa adaptación y los impulsores ambientales de la evolución. Una de las características que más han cambiado y diferencia a la planta de zonas urbanas a las rurales es la producción de cianuro de hidrógeno, las poblaciones rurales más alejadas tenían un 44 por ciento más de probabilidades de producir cianuro de hidrógeno que las del centro de las ciudades.

El trébol blanco produce cianuro de hidrógeno como mecanismo de defensa contra los herbívoros y para aumentar su tolerancia al estrés hídrico. Parece que el pastoreo favorece la producción de este químico en zonas rurales, a diferencia de las ciudades donde el pastoreo es menos significativo.

De manera general podemos decir que son los cambios en la presencia de herbívoros y el estrés hídrico en las ciudades lo que está empujando al trébol blanco a adaptarse de manera diferente a sus contrapartes rurales. Tal vez no parezca muy relevante, pero va mucho más allá, estas características se marcan independientemente del clima y puede tener aplicaciones importantes, como desarrollar estrategias para conservar mejor las especies.

«Este conocimiento podría ayudar a conservar algunas de las especies más vulnerables de la Tierra, a mitigar el impacto de las plagas, a mejorar el bienestar humano y a contribuir a la comprensión de procesos ecoevolutivos fundamentales», dicen los autores.

Los hallazgos aparecen en la revista Science.

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