Científicos coreanos desarrollan una retina artificial con metal líquido que permite percibir luz infrarroja

La degeneración de la retina es una afección altamente frecuente entre la población, considerándose como la principal causa de pérdida de visión irreversible en personas mayores de 50 años. Casi siempre, se relaciona con el envejecimiento, aunque también hay otras causas, como el desprendimiento del humor vítreo o una miopía muy alta. Además de la genética.
Hasta el momento, los tratamientos disponibles se aplican de acuerdo con el nivel de daño que presenta la retina. Y el principal objetivo es evitar que el daño siga avanzando, para salvar la mayor cantidad de tejido posible. Pero en muchos casos no es posible que la vista se recupere.
En busca de soluciones que devuelvan la visión a los pacientes afectados, un equipo de científicos de la Universidad de Yonsei, en Corea del Sur, se encuentran desarrollando un dispositivo que podría recuperar la vista. Se trata de una retina artificial hecha con indio y galio que demostró resultados prometedores.
Una retina de metal líquido promete devolver la vista a pacientes con degeneración retiniana
El equipo de científicos menciona que creó un implante capaz de recuperar las respuestas visuales en modelos de degeneración retiniana. No solo eso, sino que también permitiría que quienes lo porten puedan detectar la luz infrarroja cercana. Este tipo de luz puede atravesar los párpados, por lo que incluso sería útil para ver con los ojos cerrados.
La investigación se publicó en la revista Nature Electronics, y surgió de un problema que es muy común en las enfermedades como la retinosis pigmentaria. En estos casos, los fotorreceptores de la retina (los conos y bastones que transforman la luz en señales nerviosas) se deterioran con el paso del tiempo.
Aunque otras células pueden seguir activas, a pesar de que ya no reciban información de utilidad qué transmitirle al cerebro. Por esta característica, los científicos decidieron aprovechar esa supervivencia celular, y si bien no buscan reparar los fotorreceptores dañados, sí pretenden rodear el problema.
Para ello, el implante capta la señal luminosa y la envía directamente a las células ganglionares de la retina. Las cuales pueden aún comunicarse con el sistema visual.
Características del implante
Esta novedosa retina artificial está compuesta por tres capas principales. La primera de ellas actúa como un filtro ultrafino que bloquea la luz visible ordinaria y deja pasar las longitudes de onda del infrarrojo cercano. La segunda integra una matriz de fototransistores, que se encargan de convertir esa luz filtrada en corriente eléctrica.
Mientras que la tercera es más delicada: se trata de una estructura tridimensional de micropilares de metal líquido que transporta la señal hasta la retina. Dichos micropilares están fabricados con una aleación de galio e indio, la cual puede permanecer líquido a temperatura ambiente.
El tamaño de estos pilares son de aproximadamente 20 micrómetros de ancho y 60 micrómetros de alto. Son flexibles y justo es esa característica la clave debido a que la retina es blanda, curva y vulnerable. Esta diferencia evita posible tensión mecánica, cicatrices e inflamación.
Los investigadores explican: «los electrodos de metal líquido permiten una interfaz más estrecha con las células ganglionares de la retina». Su proximidad facilita la transmisión de señales sin obligar a retirar tejido que todavía sea funcional. Y para los pacientes con pérdida de visión parcial, este avance sería completamente relevante.

Resultados en pruebas
Hasta el momento, este dispositivo se probó inicialmente en tejido retiniano aislado de ratón. Se buscaba comprobar que no provocaba daños apreciables en las células. Después, los científicos lo implantaron en animales vivos, tanto en ratones sanos como en ratones con degeneración retiniana inducida.
Las mediciones cerebrales y pruebas de comportamiento posteriores revelaron que los animales implantados podían responder a estímulos de luz infrarroja cercana.
No obstante, es necesario aclarar que este avance todavía está en sus primeras etapas y todavía no se ha probado en humanos.
