NASA: La sonda Voyager 1 encendió una de las herramientas que no había usado en décadas para salvarse

La sonda espacial Voyager 1 poco a poco está comenzando a recurrir hasta herramientas que tenía décadas sin usar con el fin de mantener a salvo la misión, ¿en qué afecta estas decisiones al objeto humano más alejado de la Tierra?
Durante mucho tiempo, el universo ha representado un gigantesco misterio que la humanidad está constantemente tratando de descubrir, y con los éxitos científicos y tecnológicos que hemos tenido en los últimos años, poco a poco se está logrando.
Muchos de estos éxitos se han logrado gracias a la exploración espacial, la cual ha tenido constantes misiones que terminan por revelar un poco más de cómo funciona el universo, o al menos, de cómo luce.
La carrera espacial no es un área nueva, pues incluso, desde hace décadas, tenemos tecnología de punta operando en el espacio enviando constantemente nuevos datos a los científicos en la Tierra.
Tal es el caso de la sonda espacial Voyager 1, una máquina robótica con tecnología de los años 70 que ha estado por años viajando por el espacio profundo, incluso, saliendo a la heliosfera, esa capa de polvo y material espacial que arroja la gravedad de nuestro Sol y sistema solar.
Lanzada el 5 de septiembre de 1977, con más de 40 años operando sin parar, la sonda Voyager 1 ha tenido problemas mecánicos que han significado sacrificios para la misión.
Recientemente, una falla en la sonda orilló a los expertos a tomar decisiones sobre el futuro de la misión espacial y priorizar sus funciones, pues debido a problemas de desgaste por el tiempo que lleva operando, uno de sus propulsores ha comenzado a fallar.
Debido a la falla mecánica del Voyager 1, los expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, o NASA, por sus siglas en inglés, y encargados de la sonda espacial decidieron encender uno de los propulsores que llevaba décadas sin ser usado.

Voyager 1 tiene dos pares propulsores de actitud y 1 par para corregir trayectorias. Por allá del 2002 los expertos tuvieron que cambiar su segundo par de propulsores de actitud por fallas en el de trayectoria.
Sin embargo, en 2018, hubo otro intercambio de propulsores, a los de trayectoria, pues este segundo par de propulsores de actitud también se vieron obstruidos por dióxido de silicio, lo que provoca que tengan menos fuerza.
Ahora, durante este 2024, se vio la posibilidad de cambiar al primer conjunto de propulsores, pues los segundos están mucho más obstruidos que los primeros.
No obstante, esta es una maniobra que significará el sacrificio momentáneo, o permanente en el peor de los casos, de una de las funciones de la sonda espacial.
Significando tanto las funciones científicas que tiene la Voyager 1, los ingenieros decidieron apagar uno de los calentadores principales para encender los de los propulsores, y hacer la maniobra que cambiaría los propulsores con mayor probabilidad de éxito.
Éxito que se logró, pues el 27 de agosto los expertos lograron la maniobra y pudieron corregir la trayectoria de la antena de la Voyager 1 para que volviera a apuntar hacia la Tierra, logrando recuperar comunicaciones con la sonda.
