Cómo debe de abreviarse correctamente «Ama de casa», según la AIMC

Cuando hablamos de abreviaturas, nos referimos a esas formas cortas de escribir palabras largas. La Real Academia Española (RAE) nos dice que las abreviaturas son una manera de ahorrar espacio y tiempo al escribir. Básicamente, se trata de reducir una palabra a sus letras esenciales, pero siempre dejando claro qué palabra es. Y claro, para que no haya confusión, estas abreviaturas deben terminar con un punto, como en «pág.» para «página» o «Sr.» para «señor». Lo importante aquí es que se entiendan y no generen dudas.
Ahora bien, todos conocemos la figura del «ama de casa». Este término se ha usado durante muchos años para describir a las mujeres que se dedican principalmente a cuidar su hogar y a su familia. Es un trabajo que, aunque muchas veces no se reconoce como tal, implica muchísimas responsabilidades: desde hacer la limpieza hasta manejar el presupuesto del hogar. Aunque la sociedad ha cambiado y cada vez más mujeres trabajan fuera de casa, el término «ama de casa» sigue siendo relevante porque describe a esas personas que, por elección o necesidad, se dedican por completo a su hogar.
Pero en estos tiempos modernos, el lenguaje también evoluciona. Y aquí es donde entra la 2ª Ola del Estudio General de Medios (EGM), que forma parte de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMG), un escrito que recoge un montón de datos sobre cómo vivimos y nos comunicamos. En su más reciente actualización, este estudio decidió cambiar la forma en la que se refiere al rol de las personas que cuidan del hogar. En lugar de seguir usando el término «ama de casa», introdujeron una nueva abreviatura: RCH. Esta sigla significa «Responsable del Cuidado del Hogar».
Este cambio tiene un propósito importante. RCH suena más moderno, pues es un término más inclusivo y neutro en cuanto al género. Es decir, reconoce que el cuidado del hogar no es algo exclusivo de las mujeres. Hoy en día, hay muchos hombres, y personas de diversas identidades de género, que también se encargan de estas tareas en el hogar. Así que, con RCH, se busca representar a todos, sin importar quiénes sean.

Sin embargo, este cambio de término ha generado debate. Por un lado, muchas personas lo ven como un paso positivo hacia un lenguaje más justo e inclusivo. Es como un reconocimiento de que el trabajo en el hogar es importante y valioso, sin importar quién lo haga. Pero, por otro lado, hay quienes sienten que el término «ama de casa» sigue siendo válido y que muchas personas aún se identifican con él. Para estas personas, «ama de casa» no es solo una etiqueta, también es parte de su identidad y de lo que hacen con orgullo cada día.
Aunque no todos estén de acuerdo con este cambio, es una forma de ver las cosas desde otra perspectiva y así poder ver las distintas vertientes sobre cómo el lenguaje influye en nuestra percepción de los roles dentro del hogar y cómo estos pueden seguir evolucionando con el tiempo.
