El estudio que acaba de confirmar lo que nadie se imaginó de los hipopótamos

Cuando pensamos en hipopótamos, nos lo imaginamos como criaturas grandotas y lentas, pasándose la vida en aguas fangosas y tomando el sol. Sin embargo, un reciente descubrimiento ha sacudido esta imagen. Resulta que estos gigantes acuáticos son más ágiles de lo que cualquiera hubiera imaginado.
Un equipo de científicos, liderado por John Hutchinson del Royal Veterinary College del Reino Unido, ha publicado un estudio en la revista PeerJ que revela un aspecto fascinante de los hipopótamos comunes (Hippopotamus amphibius). Estos animales pueden despegar completamente del suelo cuando trotan, logrando “volar” por una fracción de segundo. Es una imagen difícil de concebir: un hipopótamo, que pesa tanto como un automóvil mediano, suspendido en el aire aunque sea por un instante.
El misterio del trote hipopótamo
La clave está en la marcha que utilizan. A diferencia de otros grandes cuadrúpedos como los elefantes, que se mueven con una marcha de cuatro tiempos, los hipopótamos usan un trote en el que sus extremidades diagonales avanzan al mismo tiempo. Este patrón de movimiento es efectivo. Incluso a velocidades de hasta 25 km/h, los hipopótamos mantienen su trote característico y logran fases aéreas que pueden durar hasta 0.3 segundos. Esta capacidad de mantener un trote constante, en lugar de alternar entre trote y galope como hacen otros animales, es realmente asombrosa.
Su energía
Los hipopótamos aprovechan la energía elástica almacenada en sus tendones para optimizar su eficiencia energética. Esto les permite moverse de manera más eficaz y posiblemente más rápida, lo cual es una gran ventaja en su entorno natural. Es fascinante cómo estos animales han evolucionado para desarrollar una estrategia de locomoción tan eficiente.

Pero no todo es perfecto en este impresionante despliegue de agilidad. El despegue completo del suelo somete a las extremidades y músculos de los hipopótamos a un estrés considerable. Además, durante esos breves momentos en el aire, pierden temporalmente el control sobre su entorno inmediato, lo que podría representar una desventaja en situaciones de peligro. A pesar de estos riesgos, la evolución ha favorecido este estilo de locomoción en los hipopótamos. Su peculiar fisonomía, con extremidades cortas y cuerpos anchos, encuentra en el trote una forma de redistribuir su peso de manera más equilibrada y estable.
Estudiar la locomoción de los hipopótamos no es tarea fácil. Su escasa presencia en cautiverio y su preferencia por los ambientes acuáticos dificultan la observación detallada de sus patrones de movimiento. En el agua, adoptan una forma de desplazamiento denominada «puntaje«, que se asemeja más a un galope y se basa en el impulso generado por sus patas traseras. Este comportamiento acuático añade otra capa de complejidad al estudio de estos animales en su hábitat natural.
¿Te imaginabas que un hipopótamo podría hacer eso?, Ahora bien, esto también es relevante para diversos campos como la biomecánica y la evolución de los grandes mamíferos. Entender cómo estos gigantes pueden moverse con tanta agilidad podría ayudar a los científicos a desarrollar nuevas teorías sobre la locomoción animal y la adaptación evolutiva. Además, estos hallazgos podrían tener aplicaciones prácticas en campos como la robótica y la ingeniería, donde la eficiencia energética y el movimiento eficaz son temas de gran interés.
