Para entender un poco acerca de como una tormenta solar puede afectar los satélites, entonces es importante tener en cuenta el concepto de lo que es una tormenta solar. Para ellos nuestros amigos de Wikipedia mencionan que una tormenta solar o también llamada tormenta geomagnética, es una perturbación temporal de la magnetosfera terrestre que puede ser causada por una onda de choque de viento y una onda solar, una eyección de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés) que interactúa con el campo magnético terrestre.
El incremento en la presión del viento solar inicialmente comprime la magnetosfera. Durante la fase principal de la tormenta geomagnética, la corriente eléctrica en la magnetosfera crea una fuerza magnética que empuja la frontera entre la magnetosfera y el viento solar.
Se dice que las tormentas geomagnéticas pueden tener impacto en la infraestructura orbital terrestre y en la superficie de la Tierra con el potencial de interferir con las comunicaciones, así mismo también causa efectos en la red de energía eléctrica, la navegación y las operaciones de radio y de satélites.
Como por ejemplo la tormenta solar registrada el mes de mayo, fue una de las tormentas donde la Tierra experimentó su mayor tormenta geomagnética ocurrida entre los días 10 al 12, esto no había sucedido durante 20 años. Como consecuencia pudimos observar impresionantes auroras boreales en latitudes más bajas de lo normal. Mientras nosotros disfrutábamos de estos “fenómenos naturales” ciertamente el impacto de esta radiación emitida por el Sol a la Tierra tuvo fuertes efectos sobre los satélites que operan la órbita de nuestro planeta.
Un estudio realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) fue el encargado de analizar minuciosamente el impacto que la tormenta solar, cuyo estudio arrojo que esta tormenta solar ocurrida este 2024 representó un serio desafío para la infraestructura con la que cuentan para los dispositivos que previenen colisiones, pues en ellos se encontraron que la tormenta solar «produjo perturbaciones grandes e impredecibles en las trayectorias de los satélites en la órbita terrestre baja».
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Recordemos que los satélites en órbita terrestre baja son los que rodean la Tierra a una altitud relativamente baja, estamos hablando que entre unos 500-1.500 km. Por lo que la convierte en una órbita muy utilizada para muchas acciones, desde tomar fotografías a mayor resolución, hasta ser la órbita más utilizada por la Estación Espacial Internacional.
Tengamos en cuenta que los satélites en esta órbita viajan a aproximadamente a unos 7,8 km por segundo; eso quiere decir que cada satélite tarda 90 minutos en dar la vuelta a la Tierra, lo que significa que la EEI viaja alrededor de la Tierra unas 16 veces al día.
Durante este estudio, los investigadores, encontraron que la creación de nuevas constelaciones en órbita baja (LEO) requiere de límites sumamente estrictos para que de esta manera se pueda evitar un desfase en las demás orbitas.
«El mantenimiento automático de estaciones, especialmente de la constelación Starlink, hizo que casi la mitad de todos los satélites activos en LEO maniobrasen a la vez en respuesta a la tormenta. La combinación del arrastre impredecible de los satélites y las maniobras masivas hizo muy difícil o imposible identificar posibles conjunciones durante la tormenta y en los días siguientes». Concluyo MIT.
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Las tormentas geomagnéticas necesitan ser estudiadas y comprendidas con exactitud, pues esto ayudara a mantener la seguridad y garantizar el funcionamiento de los satélites.