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¿Cómo saber si una planta se está “ahogando”?

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Crédito de imagen: pixelshot.

¿No sabes si estás regando tus plantas en exceso? Toma en cuenta esta información para verificar esto.

En lo que respecta a la jardinería y el cuidado de las plantas, uno de los mantenimientos de mayor relevancia es el riego, tratamiento que se debe adaptar de manera independiente a cada ejemplar, pues, como bien sabemos, cada uno requiere de un grado de humedad distinto y de un tipo de riego que favorezca su desarrollo y evite cualquier daño, el cual puede ser simplemente añadir agua sobre el sustrato con un instrumento adecuado para evitar que caiga agua en el follaje o dejar que la planta tome el agua que requiere mediante inmersión.

De este modo, es indispensable que cada que se adquiera un nuevo ejemplar, se investigue muy bien cuál es el tipo y frecuencia de riego que requiere, pues, de otra manera, es posible que se corra el riesgo de dañar a la planta tras un tratamiento inadecuado, lo que implicará que el riego no sea suficiente para los requerimientos de estas o que, por el contrario, se esté regando en exceso, lo que propiciará una humedad inadecuada en las raíces, futuros daños en el ejemplar y la posible muerte de este.

Sobre esto, de hecho, uno de los errores más comunes en la jardinería a la hora del cuidado de las plantas es regar en exceso, lo que propicia que rápidamente los ejemplares muestren síntomas de daño, en la mayoría de las ocasiones irreparables, y que estos simplemente mueran.

Al respecto, para ayudarte con esto y evitar que alguno de tus ejemplares perezca por un riego excesivo, el día de hoy te contaremos cómo es que puedes saber que una planta se está ahogado y cuál es la forma más adecuada de implementar una frecuencia de riego.

Crédito de imagen: Sorapong’s Images.
¿Cómo saber si una planta se está “ahogando”?

Si estás regando en exceso a alguno de tus ejemplares, propiciarás que haya una acumulación de agua en las raíces, las cuales comenzarán a dañarse rápidamente, específicamente estas se pudren, lo que implica que ya no puedan absorber y llevar nutrientes y agua a las otras partes de la planta.

De este modo, si has regado en exceso tus ejemplares, es posible que notes que los tallos y hojas comiencen a marchitarse y que su color pase de un verde intenso a un amarillo pálido, en general, la planta lucirá muy apagada. Si este problema persiste, el follaje del ejemplar podría volverse marrón o incluso negro, así que es importante que actúes a tiempo, pues las raíces podridas por exceso de agua a menudo es un problema de difícil restauración.

Por último, te recomendamos que antes de regar cualquier ejemplar, verifiques el estado del sustrato, en general, si este está muy húmedo, no requiere riego, sin embargo, si este está parcialmente seco o seco, entonces será momento de regar sin exponerte a dañar las raíces de la planta.


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