Descubren que una ancestral técnica agrícola ya dio los primeros alimentos en Marte

Imagínate, desde las historias que nos contábamos cuando éramos niños hasta los proyectos científicos más ambiciosos de hoy en día, Marte y su colonización siempre ha tenido un lugar especial en alguno de nuestros sueños. ¿Por qué nos sentimos tan atraídos por este planeta rojo, tan lejano pero tan lleno de posibilidades? Por supuesto, no todo es fácil. Hay un montón de desafíos que superar en el camino hacia Marte.
¿Cómo mantendremos seguros a los primeros colonos? ¿Cómo haremos que la colonia sea autosuficiente a largo plazo? Y, quizás lo más importante: ¿Cómo podemos cultivar en un planeta donde el suelo es rocoso, la atmósfera es delgada y los recursos son escasos? La respuesta yace en la optimización de la agricultura para adaptarse a las condiciones marcianas. Una práctica antigua pero puede resultar bastante efectiva.
Recientemente, un estudio publicado en la revista PLOS ONE nos ha dado una chispa de esperanza para poder sostenernos en un entorno árido con una producción de alimentos. Básicamente, el estudio centró en probar la viabilidad y perspectivas de aplicar un sistema de cultivo intercalado como método para la producción de alimentos basados en el suelo en las colonias marcianas.

El estudio a detalle
La configuración agrícola marciana simulada en el estudio se asemeja a lo que probablemente se encuentre en las primeras etapas de la agricultura en Marte. Para ello utilizaron pequeñas macetas, un entorno controlado de invernadero y especies compatibles con los requisitos de las misiones espaciales. Los cultivos seleccionados fueron chícharos o guisantes (Pisum sativum), zanahorias (Daucus carota) y tomates (Solanum lycopersicum), cultivados en tres tipos de suelo («MMS-1″ simulante de regolito marciano, tierra para macetas y arena), plantados ya sea de forma mixta (cultivo intercalado) o separada (monocultivo).
Los resultados del estudio revelaron que una práctica antigua en la Tierra que consiste en cultivar dos o más plantas juntas, es decir, el cultivo intercalado, tuvo efectos claros en el rendimiento de las plantas en el regolito marciano, siendo beneficioso para los tomates pero en su mayoría PERJUDICIAL para los guisantes y las zanahorias, lo que finalmente resultó en una desventaja de rendimiento general en comparación con el monocultivo. Este efecto probablemente se debió a la ausencia observada de nodulación de Rhizobia (bacterias del suelo) en el regolito marciano, lo que anuló la fijación de nitrógeno y evitó que las plantas intercaladas aprovecharan su complementariedad.

Las condiciones adversas del regolito, como el pH elevado, la compactación elevada y las deficiencias de nutrientes, probablemente limitaron la supervivencia/nodulación de Rhizobia. Sin embargo, en la arena, donde las condiciones del suelo más favorables promovieron una nodulación efectiva, el cultivo intercalado superó significativamente al monocultivo. Estos resultados sugieren que, con mejoras simples en el regolito, mejorando las condiciones para la nodulación, el cultivo intercalado muestra una enorme promesa de funcionar como método para optimizar la producción de alimentos en las colonias marcianas. Un hito que puede brindarnos la esperanza de poner nuestros primeros cultivos de supervivencia en el planeta rojo.
