Un estudio científico revela los cambios en la actividad cerebral de los humanos al jugar con perros

Para todos aquellos amantes de los perros, un nuevo estudio científico respalda lo que por mucho tiempo se ha dicho de estos animales, que ayudan a los humanos mejorar su estado de ánimo, aunque, las cosas no son tan simples como parece.
Es muy común encontrar que muchas personas alrededor del mundo disfruten de la compañía de mascotas, casi siempre, de perros. Estos animales han sido considerados ‹‹el mejor amigo del hombre›› por mucho tiempo, y no es para menos.
La historia de la colaboración de los estos animales con los seres humanos ha sido contada por mucho tiempo. Se cree que, en la antigüedad, los ancestros de los perros, los lobos salvajes, encontraron una fuente de alimento y agua con los humanos a cambio de protección y ayuda en la caza, así lo afirma Boehringer Ingelheim.
Con el paso del tiempo, esta relación se fue haciendo cada vez más estrecha hasta convertirse en prácticamente una amistad entre razas, en donde ahora, nosotros como humanos, les ofrecemos refugio y alimento, y ellos nos ofrecen su lealtad incondicional.
Ahora bien, de un tiempo a la fecha, la ciencia ha empezado a utilizar a los perros como un método de terapias experimentales, en donde estos animales solo ofrecen su sonrisa y su suave pelaje a una persona que se siente inestable emocionalmente.
Y aunque, aún falta mucha información para corroborar que realmente esto tiene una base científica, más que una subjetiva, recientemente, expertos de la Universidad de Konkuk han publicado una investigación en la revista científica PLOS One, en donde exponen un estudio realizado con personas y perros.
Este estudio tuvo un muestreo de 30 participantes de 28 años en promedio, con gusto por los animales, algunos de ellos hasta teniendo empleos referentes a los animales. Durante el estudio se realizaron varias pruebas y mediciones cerebrales con las que llegaron a resultados muy interesantes.

Los participantes fueron sometidos a una prueba con un dispositivo de medición de ondas cerebrales, el electroencefalograma. Este aparato puede detectar oscilaciones en nuestra actividad cerebral.
El electroencefalograma sirvió para medir la actividad cerebral de los participantes mientras realizaban algunas actividades con una perra ‘poodle’ de 4 años, entrenada y respetada en todo momento.
Las actividades realizadas en cuestión fueron 7:
1. Jugar
2. Alimentarla
3. Limpiarla
4. Masajearla
5. Fotografiarla
6. Abrazarla
7. Pasearla
Después de un exhaustivo proceso de aproximadamente 1 hora con cada participante, los resultados fueron muy interesantes.
Resulta que los participantes tuvieron actividades de ‘ondas alfa’ mientras jugaban y paseaban a la perra. Estas se relacionan con la disminución de los niveles de ansiedad y paz mental.
Además, también se presentaron las ‘ondas beta’ durante los juegos, el masaje y la limpieza de la perra, directamente relacionado con característica de enfoque y atención, mejorando la concentración.
Estos resultados a pesar de ser sumamente interesantes y, por supuesto, un buen avance en esta área de la ciencia, esto no representa una base lo suficientemente sólida para certificar que los perros pueden alterar de formas profundas la actividad cerebral, exponen algunos expertos de la Universidad de Michigan.
No obstante, la interacción de humanos y perros sí causa alteraciones temporales en la actividad cerebral, y solo será cuestión de que se realicen más estudios para poder llegar a conclusiones más completas.
