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¿Necesitamos validar todas las emociones de los niños? La ciencia responde

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La infancia es una de las mejores etapas de la vida de todo ser humano, es donde se guardan los recuerdos más gratos y a veces no tan gratos, de todos los que pasamos por esta vida. Pero a veces los niños también tienen sus propias luchas emocionales. A veces, pensamos que los niños siempre están felices y jugando, pero la verdad es que también tienen momentos difíciles, llenos de dudas y desilusiones. Y no siempre saben expresar lo que sienten.

Por eso, es superimportante entender y validar todas sus emociones desde pequeños, anticipándonos a lo que pueden estar pasando. No siempre es fácil identificar las señales de que algo no está bien. Algunos niños son expertos en ocultar lo que sienten. Pero hay cosas que los padres y maestros pueden observar: si dejan de hacer cosas que solían disfrutar o si los ves más tristes y callados. Estar atentos es clave, ya que puede haber señales de peligro.

Si vemos que algo no va bien, es importante actuar. A veces, el primer paso no es preguntarle al niño qué le pasa, sino entender qué está sintiendo. ¿Cómo se siente exactamente? Hablar de sus emociones puede evitar que se sientan solos, incluso cuando están rodeados. Aunque a veces los padres, especialmente de adolescentes, tienen miedo de preguntar, romper la falta de comunicación es crucial para entender y apoyar a los niños.

Entender y validar las emociones de los niños suena a algo técnico, pero en realidad, es bastante simple. Se trata de aprobar que expresen sus emociones, ya sean buenas, malas o neutras. Como padres, es importante hacerles saber que aceptamos y legitimamos esos sentimientos. Se trata de escuchar de verdad, mostrando interés en lo que el niño siente, sin burlas y dándoles la consideración que merecen.

Mostrar disponibilidad para lo importante también es clave. Ambas cosas, interés y disponibilidad, ayudan a que el niño se sienta seguro y sepa que puede pedir ayuda. La confianza en los padres no se construye de un día para otro, pero con el tiempo, el niño sabrá que siempre puede contar con ellos.

¿Por qué a veces se esconden las emociones?

Reconocer y validar las emociones infantiles también envía un mensaje importante: que el niño es querido y aceptado, con todo y sus altibajos. A largo plazo, esto hace que se sientan seguros para expresar sus preocupaciones cuando sea necesario.

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A veces, detrás de la falta de expresión emocional está la mala reacción de los padres y educadores ante las emociones. Algunos niños pueden tener más dificultades para contar lo que sienten, pero todos reaccionan de manera similar si, cada vez que expresan una emoción, esta es ignorada o castigada. Las reacciones negativas a sus sentimientos hacen que los niños piensen que no está bien expresar lo que sienten, y eso puede llevar a mucho sufrimiento y, eventualmente, explotar de alguna manera.

Entonces, ¿cómo validamos las emociones de los niños?

Tomándonos el tiempo para escuchar, mirándolos a los ojos y mostrando empatía. Escuchar sin juzgar, ayudarles a identificar la emoción si no saben explicarla y transmitir siempre aceptación incondicional. También es importante dar ejemplo, expresando nuestros propios sentimientos en casa, mostrando que se puede «sentir» y tener control al mismo tiempo. ¡Un reto para tener la mejor calidad de infancia en los más pequeños!


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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