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Finalmente se ha revelado de qué están hechos los famosos cubitos de caldo de pollo

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En la gastronomía de México, un elemento muy importante para un sinfín de platillos es el caldo y/o consomé de pollo, res u otro ‘jugo’ proveniente de la cocción de distintos tipos de proteínas (como otras aves o mariscos), pues estos dotan de gran sabor a la preparación que se esté realizado.

Anteriormente, estos eran obtenidos de manera tradicional tras el cocimiento de dichos productos de origen animal, sin embargo, desde hace algún tiempo muchas personas prefieren emplear cubos, polvos o tabletas que prometen integrar estos sabores en dichas presentaciones.

Tras la popularización de estos productos, muchas personas se han cuestionado sobre el verdadero contenido de estas presentaciones de caldo de pollo o res, así como cuál es su procedencia y si su consumo pudiese ser negativo para la salud. Sobre las primeras cuestiones, debes saber que la fabricación de estos productos está regulada por la «Norma Mexicana NMX-F-603NORMEX-2003, Alimentos-Caldo y consomé de ave, res, tomate y ave, camarón y de otras denominaciones en presentaciones de granulado, polvo, tabletas o cubos».

De esta manera, la formulación de este tipo de productos, independientemente de su marca, debe seguir una composición mínima de ciertos componentes y nutrientes, así que si quieres conocer de qué realmente están hechos los cubos, polvos o tabletas de caldo o consomé de pollo, te invitamos a seguir leyendo este artículo, pues a continuación te contamos todo lo que debes saber al respecto.

¿Cuál es la verdadera composición de los cubitos de caldo de pollo?

En general, los cubitos o polvos de caldo o consomé de pollo son una mezcla de carne y grasa de pollo adicionada con sal, fécula de maíz, glutamato monosódico, azúcar, condimentos, colorantes, saborizantes naturales y artificiales y proteínas y grasas vegetales, por lo que, como podemos notar, tienen componentes que de manera natural no tendría el caldo o consomé de pollo.

Más específicamente, la Norma Mexicana destaca que, el caldo de pollo debe tener un mínimo de 6% de proteína total proveniente de la carne del ave y por lo menos 400 mg/l de grasa de ave, aunque puede estar adicionado también con otras grasas diferentes al ave de que se trate.

Por otra parte, en lo que respecta al consomé de pollo, se indica que es necesario que este contenga como mínimo 800 mg/l de grasa de ave en producto reconstituido y un mínimo de 7.4% de proteína total en el producto deshidratado, así como 100 mg/l de carne deshidratada en consomé reconstituido.

Así que, como podemos notar, para dotar a los cubitos o polvos de su peculiar sabor, es necesario emplear el producto de origen animal, según sea el caso, es decir, pollo, res, etcétera. Sin embargo, no son los únicos componentes que los constituyen, pues adicionalmente pueden tener saborizantes naturales y artificiales que modifican su sabor, colorantes que proporcionan su color y otros componentes que de manera natural no se encontrarían en el caldo de pollo o similares.


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