¿Por qué las tormentas y los huracanes tienen nombre?

Muchas veces nos hemos preguntado por qué los fenómenos de esta clase poseen nombres propios. Aunque no lo creas, esta costumbre viene desde 1953, pero, esta va más allá de una simple tradición o capricho, ya que es una clave sumamente importante para identificar y dar a conocer eficazmente fenómenos meteorológicos que pueden llegar a ser devastadores para la humanidad.
Empecemos recordando lo que es un huracán. Estos fenómenos son un tipo de ciclones tropicales, o sea, sistemas de baja presión que generalmente se forman en los trópicos. Está acompañado de tormentas de truenos, y en el Hemisferio Norte, de una circulación contrarreloj de vientos cerca de la superficie de la tierra.
Estos ciclones se clasifican de la siguiente manera:
- Depresión tropical: es un sistema organizado de nubes y tormentas de truenos con una circulación definida y vientos sostenidos de 38 mph o menores.
- Tormenta tropical: fuertes tormentas de truenos con una circulación definida en la superficie y vientos sostenidos de 39-73 mph.
- Huracán: un intenso sistema de clima tropical de fuertes tormentas con una circulación de la superficie bien definida y un máximo de vientos sostenidos de 74 mph o superior.
Y ahora que hemos ahondado un poco sobre estos fantásticos, pero peligrosos fenómenos, pasemos a explicar el origen de sus nombres.
¿Por qué se adoptó la tradición de bautizar a los huracanes o tormentas con nombres propios?
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la denominación con nombres propios a tales fenómenos tiene un trasfondo más profundo que un simple capricho. Las tormentas no toman nombres que deriven de una misma categoría de peligrosidad, y de acuerdo con el Dr. Rick Knabb, experto en huracanes y ex director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, desde 1953 se les comenzó a bautizar con nombres propios debido a que es “más fácil para la gente mantenerse al tanto de la trayectoria de una tormenta específica si estas contaban con un nombre”.
Otra de las explicaciones que brinda el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, es que cuando estas tienen un nombre, dejan de ser un fenómeno abstracto para pasar a humanizarse, por lo tanto, se vuelven más amenazadoras. De esta manera, se consigue un efecto en la mente humana que logra poner en alerta y mantener despierta a la población.
Y estos nombres se alternan, para evitar la confusión y que el nombre no se repita durante varias temporadas. Otra razón, es que los nombres pueden lograr que las personas generen empatía y respeto hacia el fenómeno, ya que, por naturaleza, tendemos a preocuparnos más por algo cuando le concedemos una personalidad.
Sin embargo, a pesar de que los nombres tienden a repetirse cíclicamente, (es decir, se pueden volver a utilizar cuando termina una temporada), hay algunas opciones que se retiran de la lista cuando la tormenta llega a ser devastadora y cobra muchas vidas humanas, por sensibilidad y respeto a la tragedia ocurrida. Es el caso del huracán Katrina, el cual ocasionó 1,392 decesos y daños materiales de $170.000 millones de dólares. Por la magnitud de este fenómeno, este nombre jamás volverá a ser utilizado.
Y estas son las razones de por qué los huracanes o tormentas tropicales son dueños de un nombre. ¿No es fascinante? Recuerda siempre que debemos respetar a la Naturaleza y a la vez, estar atentos a los fenómenos que, a pesar de los daños que puedan ocasionar, son normales y necesarios en el ciclo natural de nuestro planeta.
