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¿Por qué todos los matamoscas tienen agujeros en su superficie? La respuesta te sorprenderá

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¿Alguna vez te has percatado que todos los matamoscas cuenta con múltiples agujeros en su superficie? Seguramente todos nuestros lectores responderán afirmativamente a esta cuestión, pues reconocerán perfectamente cuál es el diseño básico de cualquier típico matamoscas; sin importar la figura o tamaño de este, estos siempre se caracterizan por contar con varios agujeros o rendijas en su superficie.

Aunque muchos podrían pensar que estos agujeros son simplemente parte del diseño de este artefacto, la realidad es que estos son el componente más importantes de los matamoscas, pues sin ellos, su función se perdería por completo, haciendo que la emboscada hacia estos pequeños insectos termine en una misión fallida.

Si quieres saber el porqué de esto, te invitamos a seguir leyendo este artículo, pues en él te platicaremos cuál es la función tan importante que cumplen estos pequeños agujeros como para que sean añadidos en todos los tipos de matamoscas del mercado, así que, sin más preámbulo, veamos todos los detalles.

¿Por qué todos los matamoscas tienen agujeros en su superficie?

Como te platicamos en los párrafos anteriores, estos pequeños agujeros se encuentran en todos los matamoscas debido a que son el elemento clave para el funcionamiento de este artefacto, es decir, si estos se eliminaran y se obtuviera un matamoscas liso y sin orificios, este no sería efectivo para realizar la tarea de acabar con las moscas del hogar, tal como pasa cuando queremos llevar a cabo esta tarea con un objeto con estas características, como la palma de nuestra mano o un periódico.

¿Para qué sirven los múltiples agujeros (o rendijas) que se encuentran en la superficie del matamoscas?

Estos agujeros son pura aerodinámica, pues tienen el tamaño perfecto para dejar pasar aire al dirigir el instrumento hacía las moscas y, a su vez, para no permitir que estos escapen por ellos, pues la dimensión del cuerpo de estos insectos es comúnmente mayor que el de los orificios.

Esto da paso a dos circunstancias elementales para que el matamoscas pueda fungir con su función, la primera es que, al permitir el paso del aire por los orificios al momento de ejercer el movimiento para matar a las moscas, se reduce la resistencia del aire y, en consecuencia, este instrumento puede ir a mayor velocidad, asegurando la emboscada.

Por otra parte, al dejar pasar el aire por estos orificios cuando el matamoscas se esta acercado a estos insectos, se reduce la presión de aire que se origina cuando un objeto se aproxima a otro, en este caso, a las moscas, las cuales son capaces de percibir estos diminutos cambios gracias a una especie de pelos sensoriales que se encuentran en distintas partes de su cuerpo.

De esta forma, dado que los orificios del matamoscas reducen la presión del aire, estos insectos no pueden percibir con tiempo de anticipación que un objeto se aproxima a ellos, lo que hace que sea más probable su ejecución, pues no les da tiempo de huir revoloteando sus alas como de costumbre.

Esto, junto con la velocidad que lleva el matamoscas (también propiciado por los agujeros), son los elementos perfectos para permitir que la emboscada hacía las moscas sea todo un éxito la mayor parte del tiempo, pues en algunas ocasiones, incluso con esto, es posible que estos audaces insectos escapen y sobrevivan.


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