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La mejor forma de hacer un abono casero para plantas con ingredientes que todos tenemos en casa

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¿Te gustaría nutrir tus plantas para que se desarrollen de forma adecuada, pero no sabes cómo hacerlo? Tranquilo, si te encuentras en esta situación, no te preocupes más, pues el día de hoy en este artículo te contaremos una de las mejores formas de hacerlo, así que te invitamos a seguir leyendo para descubrirlo.

Los amantes de las plantas reconocerán perfectamente que una de las cuestiones más complejas durante su cuidado es la de proveerlas de los nutrientes adecuados para su óptimo crecimiento y desarrollo, pues si estos se encuentran deficientes, estas pueden morir.

Esto a menudo es una tarea compleja debido a que las personas no cuentan con una forma de determinar que la tierra en la que se encuentran sus plantas no tiene los suficientes nutrientes y, por lo tanto, que esta es la razón de que estas perezcan.

Además, en la mayoría de los casos las personas no saben de qué forma pueden aportarles dichos nutrientes a sus plantas sin tener que recurrir a algún producto comercial que a menudo puede resultarles costoso, pero afortunadamente es posible preparar un abono casero de bajo costo con ingredientes caseros que todos tenemos en casa, aquí te contamos el paso a paso, así que, sin más preámbulo, veamos todos los detalles.

La mejor forma de hacer un abono casero para plantas con ingredientes que todos tenemos en casa

Hacer un abono casero es fácil, práctico y económico, pues para ello solo requerirás de los siguientes ingredientes que posiblemente todos tenemos en casa:

  • Una bolsa o bote de plástico, un costal, malla o incluso una caja de fruta de madera de aproximadamente 1 metro de largo (o mayor) que cuenta con varios agujeros en la base del utensilio.
  • Hojas secas, paja o restos de jardín
  • Tierra para plantas
  • Desechos orgánicos: cascaras de frutos, restos de verdura y fruta, cáscara de huevo lavadas, filtros de café usados, bolsas de té, etcétera.

Una vez que tengas todos los requerimientos, lo único que debes realizar es lo siguiente:

  • En la base de la bolsa o utensilio que conseguiste para tu compostero, coloca una base de unos 30 centímetros de alto de hojas secas, paja o restos de jardín combinados con tierra.
  • Una vez que esta esté lista, comienza a echar tus desechos orgánicos, cuidando que haya partes iguales de desechos húmedos (restos de frutas y verduras, bolsas de té o filtro de café) y desechos secos (hojas secas, restos de jardín, cáscaras de huevo).
  • Si el utensilio que empleaste para realizar esto no se llenó con los desechos que lograste juntar, no te preocupes, pues en los días o semanas posteriores será posible seguir agregando todos estos restos a la composta.
  • Si observas que tu composta está muy seca, riégala un poco, por otra parte, si esta se encuentra muy húmeda, agrega restos de jardín y/o tierra.
  • Cuando hayas terminado, sella tu composta asegurándote que haya agujeros para la aireación en la parte de arriba, para esto, lo más adecuado es emplear una tela.
  • Coloca tu compostero en un lugar con sombra y riégala y remuévela al menos una vez por semana.
  • Si en las revisiones semanales notas que hay mucha humedad, agrega desechos secos y tierra, recuerda siempre mantener el equilibrio entre desechos verdes y secos.
  • Realiza esta revisión semanal durante 2 a 5 meses, que es el tiempo en que tarda en estar la composta, es decir, cuando todos los desechos orgánicos se han transformado en una especie de tierra de color café oscuro y con olor a tierra húmeda; una vez que se encuentre en este estado, está listo para agregar a las plantas de tu jardín.

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