Curiosidades Científicas y más.

Cómo limpiar una superficie antes de impermeabilizar: La guía definitiva para obtener excelentes resultados

Comparte esta información en tus redes sociales

El cambio climático ha provocado que haya un desajuste en las estaciones, por lo que cada vez es más común notar cambios ambientales en estaciones que no corresponden.

Un claro ejemplo son las intensas lluvias que se han hecho presente durante esta primavera, generando que las personas consideren realizar gastos importantes en el hogar, con la finalidad de dar un buen mantenimiento.

La primavera no solo representa una estación importante biológicamente hablando, también son los meses perfectos en el que los intensos rayos de sol actúan sobre nuestras casas, disminuyendo el grado de humedad impregnada en los materiales de construcción como resultado del invierno.

Si la humedad en los hogares no disminuye, los problemas como la aparición de musgo, moho, levantamiento de pintura y filtraciones que pueden comprometer seriamente algunas estructuras, fachadas y lozas, se empiezan a hacer presentes. Por eso es importante dar tregua y que mejor forma de hacerlo que con el calor producido por el Sol.

Sin embargo, al adelantarse la temporada de lluvias, las personas tienen que proteger sus hogares recurriendo a impermeabilizantes que aminoren los daños generados por el exceso de humedad, pero, durante este proceso es importante realizar una buena técnica para que la aplicación del impermeabilizante sea todo un éxito.

  1. Para impermeabilizar tu azotea o alguna otra zona que sea de tu interés, lo primero que debes de hacer es quitar cualquier objeto sobre la superficie, así como eliminar a la perfección los escombros como hojas, ramas, y basura.
  2. Una vez que hayas eliminado los objetos grandes, es momento de utilizar una escoba retirar la mayor cantidad de suciedad y, si cuentas con una aspiradora podrás pasarla para quitar las partículas de polvo.
  3. Una vez que la superficie quede impecable, con una manguera de alta presión puedes eliminar la suciedad acumulada en los lugares de difícil acceso.
  4. Acto seguido deberás colocar el limpiador adecuado para eliminar cualquier suciedad y manchas que hayan quedado en la superficie. Para poder realizar este paso, puedes recurrir a productos ofertados en el mercado y elegir el que se adapte mejor a tus necesidades y gustos, sugiriendo siempre utilizar agua y jabón para tallar perfectamente toda la zona y enfatizando en las esquinas.
  5. Una vez que tengas el resultado deseado, es importante eliminar los residuos de jabón (puedes apoyarte con una manguera de alta presión). En caso de no contar con una manguera, tendrás que garantizar que todo el exceso del producto de limpieza fue removido.
  6. Te recomendamos empezar temprano esta tarea, ya que una vez que la superficie quedó limpia, deberás esperar a que seque por completo y un buen clima cálido será tu mejor aliado. Recuerda que, si no se encuentra seco, el impermeabilizante puede que no se adhiera y a la larga, esto provoque filtraciones.
  7. Una vez que la superficie está seca, es momento de aplicar un sellador. El sellador se utiliza para preparar la superficie antes de aplicar el impermeabilizante y este último se adhiera a la perfección, ya que, ayuda a sellar cualquier porosidad o grieta en la superficie y alarga la durabilidad y resistencia del producto.
  8. Por último, solo quedará aplicar perfectamente el impermeabilizante, dejar secar y gozar de los excelentes beneficios, previniendo filtraciones de agua que pueden generar un problema más serio y costoso en tu hogar.

Comparte esta información en tus redes sociales

Descubre más desde Enséñame de Ciencia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo