Cómo saber si el pollo está en mal estado: 4 trucos infalibles para evitar una intoxicación alimentaria

El pollo es uno de los alimentos de origen animal que más se consume a nivel mundial, su preferencia se debe tanto a su sabor y nutrientes, como a que es un alimento de fácil acceso.

Dada su popularidad y frecuente consumo, resulta indispensable reconocer cuando este alimento está en mal estado, esto significa que es muy probable que exista el desarrollo y crecimiento de microorganismos en él, siendo de especial preocupación ciertas bacterias que pueden ser perjudiciales para tu salud, pues al consumir la carne en este estado podrías infectarte, propiciando lo que se conoce como enfermedades transmitidas por alimentos o intoxicación alimentaria.

De este modo, para evitar que esto suceda es indispensable verificar 4 características de la carne de pollo: color, olor, textura y presencia de manchas inusuales. Esto debe realizarse tanto al momento de adquirir el alimento en el supermercado, como al sacarlo del almacenamiento de la nevera para cocinarlo.

Así que, antes de adquirir y cocinar la carne de pollo verifica las siguientes características.

Color

Cuando el pollo se encuentra en buen estado, el color de la piel suele ser blanquecina o amarilla, mientras que la carne se observa rosada y voluminosa.

Por otra parte, si usted visualiza que algunas partes del pollo se han tornado a un color gris, es muy probable que ciertas bacterias se hayan desarrollado en el alimento y lo mejor es no consumirlo.

Olor

El olor que desprende el pollo es un indicio infalible de cuál es el estado de este alimento, así que presta mucha atención a él.

Desde que el pollo comienza a echarse a perder emite un olor muy desagradable, fuerte y amargo, típico de un alimento podrido; si notas que la carne que vas a adquirir o cocinar tiene esta característica, lo mejor será no comprarla o desecharla.

Textura

Otro indicio muy importante de que existe un crecimiento bacteriano en este alimento es su textura.

Como sabemos muy bien, cuando la carne de pollo se encuentra en buen estado, es tersa y firme, no obstante, cuando el alimento ya no es seguro para el consumo, nos indica el Servicio de Seguridad e Inspección Alimentaria que la carne estará pegajosa al tacto y se observará inusualmente viscosa.

De este modo, si usted observa esta característica en el pollo que está a punto de cocinar, lo mejor será no utilizarlo.

Presencia de moho

Es evidente que la presencia de moho no es una característica que un alimento en buen estado deba presentar, así que, si usted observa que el pollo que recién saco del refrigerador presenta capas de color verde, negro o blanco, como las que observamos en frutas, pan o tortillas, lo mejor es prescindir de él.

El moho se produce por distintos tipos de hongos microscópicos, estos y algunas toxinas que producen, al igual que sucede con las bacterias, pueden ser peligrosos para la salud humana, por lo cual, es preferible desechar cualquier alimento en el que se observe su presencia.

Y no, no es recomendable cortar la parte en donde se observa el moho y comer el resto, pues debido a la composición y ciclo de vida de estos microorganismos, es muy probable que toda la superficie, incluyendo lo más profundo, ya se encuentre contaminada.

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