Esta es la manera correcta de conservar el pollo en la nevera sin que se ponga en mal estado

El pollo es uno de los productos de origen animal más consumidos y preferidos a nivel mundial, tanto por su sabor y nutrientes, como por su accesibilidad. Con este alimento, como posiblemente muchos de los lectores sabrán, hay varias cuestiones que es prioridad cuidar, como la adquisición de un producto comercial de calidad, su cocción apropiada y, por su puesto, su adecuado almacenamiento, ya sea crudo o cocido, para que este se conserve por más tiempo y en buen estado.
Para este último punto, se deben tomar en cuenta ciertas particularidades, como el hecho de que este producto se debe mantener siempre en refrigeración o en congelación, según sea el caso, pues solo mediante estos tratamientos es posible retardar el crecimiento bacteriano para que el alimento sea seguro para su consumo y evitar una intoxicación alimentaria.
De este modo, si no está seguro de si ha estado almacenando su pollo (crudo o cocido) de manera óptima en el refrigerador, aquí le traemos un par de recomendaciones para conservar este producto por más tiempo sin que se eche a perder.
La manera correcta de conservar el pollo en la nevera sin que se ponga en mal estado
Refrigere inmediatamente
La primera y más básica recomendación para conservar el pollo en buen estado es que, una vez que llegue a casa, después de adquirir el producto en el centro comercial, es necesario que introduzca de inmediato el pollo al refrigerador, pues el tiempo que pasa a temperaturas mayores a los 4°C, podría ser suficiente para propiciarse el crecimiento bacteriano en este alimento.
Siempre refrigere a 4°C o por debajo
Es imperativo que cuando vaya a refrigerar el pollo cuide que el electrodoméstico mantenga una temperatura de 4°C o por debajo, ya que, según autoridades alimentarias, es justo a esta temperatura a la cual es posible retardar el crecimiento bacteriano. De este modo, temperaturas mayores de almacenamiento implicarían mayor riesgo, con la consecuente intoxicación alimentaria.
En refrigeración, solo por un par de días
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el pollo y, en general, las aves de corral, solo son seguras almacenarlas en el refrigerador a 4°C (o por debajo) durante 1 a 2 días.
Así que si usted no piensa consumir la carne de pollo de 24-48 horas, mejor congélela, con este tratamiento este alimento puede conservarse de manera segura hasta por meses.
Evite que la carne de pollo, o el líquido que escurre de él, entre en contacto con otros alimentos
Es indispensable evitar que la carne de pollo, o el líquido que suele escurrir de él, entre con contacto con otros alimentos, pues estos se pueden contaminar, por lo cual, a la hora de refrigerar siga las siguientes recomendaciones:
- Guarde el pollo en un recipiente y no directamente en el refrigerador.
- Siempre coloque este producto en los estantes inferiores del refrigerador, nunca arriba de otros alimentos, pues el ‘jugo’ que suelta puede contaminarlos al entrar en contacto con ellos. Además, esta es la parte más fría del electrodoméstico, óptimo para su almacenamiento durante 1 a 2 días.
Evite quemaduras por congelación
Si no va a consumir la carne de pollo dentro de las 24 a 48 horas después de adquirirlo y se opta por congelación, siga las siguientes recomendaciones para evitar que el alimento sufra quemaduras por congelación:
- Envuelva las piezas de pollo en papel de aluminio o bolsas de plástico, preferentemente por separado.
- Después coloque todas las piezas en una bolsa más grande o una envoltura de aluminio.
- Asegúrese de sacar todo el aire posible.
- No olvide etiquetar qué hay en el contenido y la fecha en que inicio su congelación.
¿Qué hay del almacenamiento del pollo cocido?
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos nos indica que es seguro mantener el pollo cocido en el refrigerador de tres a cuatro días, preferentemente en recipientes herméticos por porciones, según lo que vaya a consumir cada día, esto evitará que todo el pollo cocido sufra fluctuaciones de temperaturas que pueden dañarlo.
Después de los cuatro días es posible conservarlo, pero solo mediante congelación, ya que de otra forma podría no ser un alimento seguro para el consumo.
