Cómo evitar el hielo en la nevera: 4 sencillos trucos para deshacerte de él

¿Te ha pasado que compras una gran cantidad de productos alimenticios y tienes que conservarlos en la nevera para prolongar su consumo?

Esto pasa con recurrencia cuando son las primeras despensas que se arman y no se sabe aún la cantidad de productos a comprar, cuando hay excelentes ofertas y no se puede dejar pasar por alto la oportunidad de ahorrar dinero o bien, cuando existió un error en los cálculos del consumo de la semana, quincena o mes.

Cada familia adopta sus propias rutinas para surtir la despensa del hogar, pero, si de ahorrar se trata, la mejor manera de conservar algún producto y postergar su consumo un par de semanas, será congelarlo.

Antes de realizar este paso es importante saber si el producto deseado se puede congelar y de ser así, seguir una serie de pasos que nos permita realizar esta técnica de manera correcta, al igual que dividir en porciones los alimento, para evitar desperdicios.

Ciertamente, esta técnica será ideal para organizar los alimentos, pero representa un mayor espacio ocupado dentro de nuestra nevera, espacio que también se ve afectado por la capa de hielo que suele formarse alrededor de las paredes del congelador, que puede tener hasta 1 o 2 centímetros de grosor.

Este problema pasa principalmente en equipos electrodomésticos antiguos que no cuentan con la tecnología que se implementa hoy en día en los aparatos de línea blanca, pero, también se puede formar esta capa de hielo por descuidos a la hora de almacenar líquidos, en su mayoría.

Si se detecta la formación de hielo en el congelador, lo primordial será llamar a un técnico para verificar el origen del problema.

Dentro de los problemas que podría detectar el técnico son, la usencia de un eficiente sistema de ventilación, problemas en la puerta del aparato (casi siempre se debe al desgaste de gomas o empaques) y fallas en el termostato.

Otra cosa que podría estar originando este problema es debido al aire del exterior; si este no está lo suficientemente frío, tras ingresar a la nevera, las pequeñas partículas se condensan y terminan adheridas a la superficie de las paredes.

Para evitar que se forme esta molesta capa de hielo lo único que tienes que hacer es:

  • Mantener una rutina de limpieza frecuente y desprender perfectamente la capa de hielo.
  • No dejar abierta la puerta por lapsos de tiempo largo, al igual que asegurarse de cerrar correctamente, esto evitará la entrada de aire.
  • Si bien, es recomendado que una vez que se cocinen los alimentos se almacenen aún calientes en recipientes y de ahí a la nevera, esta práctica implicará un incremento de energía. Para disminuir un poco este esfuerzo del aparato se tiene que evitar introducir los alimentos muy calientes o hirviendo, así se disminuirá la cantidad de vapor que se puede condensar y congelar dentro de la nevera.
  • Guardar los alimentos en recipiente herméticos completamente cerrados, de esta manera evitaras que se chorree el líquido de la comida o productos.
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