Se ha descubierto un proceso de polinización nunca antes visto entre organismos marinos

Por primera vez en la historia de la biología se ha descubierto que el proceso de polinización animal no solo se restringe a lo que conocemos como plantas, sino que, sorprendentemente, también se lleva a cabo en otros organismos totalmente inesperados de ecosistemas marinos.
Esto es algo que nunca antes se había visto, por mucho tiempo solo se estudió la polinización animal como un tipo de reproducción asexual exclusiva de ciertas plantas, tanto terrestres como marinas, y ahora, un reporte recientemente publicado en la revista Science ha demostrado que esto también ocurre en otros sistemas vivos diferentes a lo que conocemos como “flora”.
El proceso de polinización en las plantas puede darse por el viento, el agua y, probablemente la más destacada, por animales. En las plantas terrestres los más reconocidos son las abejas, mariposas, colibríes, murciélagos, entre otros.
En cuanto a la polinización de plantas submarinas es probable que hayas escuchado menos, sin embargo, desde hace algún tiempo se sabe que ciertos crustáceos y poliquetos polinizan las plantas con flores conocidos como pastos marinos (o fanerógamas marinas) de forma similar a como en la tierra lo hacen los insectos, y al proceso se le denomina «zoobentofilia».
Hasta el momento era todo lo que se sabía de la polinización con animales, sin embargo, los investigadores del nuevo estudio han revelado el descubrimiento de que este proceso no solo se da en estas especies conocidas, sino que también sucede en algas rojas, específicamente en Gracilaria gracilis.

Se reconoce muy bien que las algas son un grupo de organismos que evolucionaron de forma independiente a las plantas verdaderas con las cuales tienen un parentesco lejano, lo que amplia el conocimiento de las especies que utilizan la polinización animal para el éxito reproductivo.
Según describen los autores del estudio, en esta especie de alga roja, ni los gametos femeninos o masculinos tienen la capacidad de liberarse o se movilizarse de manera independiente para alcanzar a su contraparte y producir la fecundación. De este modo, se creía que el encuentro entre gametos dependía únicamente de las corrientes de agua.
Sin embargo, se descubrió que el isopodo Idotea balhica, una especie de crustáceo marino cuyo hábitat se encuentra en dicha alga roja, al parecer tiene la capacidad de facilitar la fertilización de esta última. De esta manera, sugieren los autores del estudio que probablemente todo se resume a un mutualismo.

Este término se refiere a una interacción biológica que se da entre organismos de diferentes especies, en donde ambos se benefician, en este caso, mientras que el isopodo encuentra en la alga roja alimento y refugio, los pequeños crustáceos al alimentarse de las algas masculinas, recogen y transportan los gametos masculinos (esperma) en sus cuerpos y, al moverse hacía una alga femenina, propician la fertilización.
Finalmente, este descubrimiento cuestiona cómo se pudo dar la evolución del proceso de fertilización mediante polinización animal, implicando dos posibilidades, que pudo haberse desarrollado mucho antes de lo que se pensaba, antes de la existencia de las propias plantas terrestres, o que evolucionó de forma independiente en especies terrestres y marinas.
