Científicos coreanos crearon un músculo artificial que logra repararse solo y cambiar de forma

Un equipo de científicos ha sorprendido con un reciente avance en el mundo de la robótica. Se trata de la creación de un músculo artificial que es capaz de modificar su forma, así como repararse después de sufrir daños y reutilizarse. Con ello, se podría mejorar considerablemente el diseño de los robots y dispositivos en el futuro.
Este avance permitiría que los robots sean capaces de realizar tareas delicadas con mayor precisión. Así como todas aquellas tareas que exijan mayor flexibilidad en los movimientos robóticos.
Científicos coreanos lograron crear un músculo artificial que se repara solo
Investigadores de la Universidad Nacional de Seúl crearon un músculo artificial que es capaz de modificar su forma. Al igual que repararse después de sufrir daños.
El equipo de científicos diseñó un actuador de elastómero dieléctrico (DEA) con un material ferrofluido de transición de fase. Cuando está a temperatura ambiente, este material se comporta como un sólido, pero se vuelve parecido a un líquido cuando entra en contacto con calor o campos magnéticos.
Este comportamiento es el que permite que la estructura interna del electrodo del actuador tenga la capacidad de modificarse. Sin importar si es después de haber sido fabricado.
Los actuadores DEA pueden convertir la energía eléctrica en movimiento, pero el problema es que las versiones convencionales solo realizan movimientos predefinidos. Debido a que los electrodos quedan fijos en la fabricación, y para que puedan hacer algo nuevo, es necesario volver a diseñar el hardware.

La ciencia ha superado los límites
Los resultados de este logro se publicaron en la revista Science Advances. En este, se detalla cómo es que el nuevo avance consigue que los electrodos se dividan, fusionen y desplacen en tres dimensiones. Incluso, sin importar que el dispositivo esté funcionando.
Su función va más allá: ya que un solo actuador es capaz de adoptar distintas funciones en tiempo real. Tales como flexionar, expandirse o conectar circuitos. Esto se debe gracias al electrodo de ferrofluido que puede fundirse y reposicionarse en campos magnéticos.
Con ayuda de esta tecnología, será posible que los robots blandos del futuro sean capaces de reconfigurarse y adaptarse a actividades diferentes. Asimismo, la complejidad y los costos de fabricación serán menores, pues un mismo dispositivo podrá adaptarse a tareas variadas.
Otra característica llamativa es que este músculo es capaz de autorrepararse. Sucede cuando el electrodo se daña, pero el material que lo rodea se licúa y restablece la avería, como un corte. O también, puede rodear la zona dañada y seguir funcionando, siendo una propiedad útil en entornos exigentes donde las máquinas son propensas a desgaste rápido.
Por si fuera poco, también se demostró que el dispositivo es reciclable, pues, cuando finaliza su vida útil, el material del electrodo puede extraerse en estado líquido. Y después, inyectarse en un nuevo sistema. Las pruebas se realizaron en varios ciclos de reutilización y se logró una recuperación de hasta el 91, así como un rendimiento estable.
Esto abre las puertas a una robótica blanda más sostenible y adaptable. Algunos de los posibles usos en un futuro son las manos robóticas con movimientos naturales, máquinas autorreparables, pantallas transformables y componentes electrónicos flexibles.
