¿Por qué NO se debe besar a los bebés?

Una muestra de afecto para tu bebé puede poner en riesgo su salud. Es un hábito común para muchas personas, que se convierten en padres o cuidadores de un recién nacido, demostrar su amor, cariño y ternura con distintas acciones como juegos, abrazos y besos, todo ello se traduce en un lenguaje de afecto que es natural y necesario (tanto para el hijo como para los padres).
Está ampliamente estudiado y aceptado que todo ello consolida de manera muy importante el vínculo o conexión de los padres (o cuidadores) hacía el recién nacido, lo cual es un acontecimiento vital que tendrá un efecto imprescindible en el óptimo desarrollo del nuevo individuo en distintas escalas.
De esta manera, las múltiples muestras de afecto son indispensables, sin embargo, todo aquel que esté a cargo del cuidado de un bebé debe tener en cuenta que los besos en la cara y, sobre todo en la boca, deben evitarse rotundamente y aquí te explicamos el porqué de este hecho.
¿Por qué no se debe besar a los bebés?
Múltiples investigaciones que se han enfocado en el estudio del desarrollo del feto y el bebé han demostrado contundentemente que, al nacer, los individuos no contamos con un sistema inmunológico maduro, lo que significa que los recién nacidos son mucho más vulnerables a distintas infecciones por microorganismos debido a que nuestra memoria inmunológica es limitada y el sistema inmunológico se encuentra en desarrollo.
Por su parte, la boca de los adultos es recinto de múltiples microorganismos, algunos de los cuales son agentes patógenos que, en la mayoría de los casos, no les causa ningún daño o enfermedad debido a que su sistema inmunológico está desarrollado y maduro.
De este modo, cuando se besa a un bebé es muy probable la transmisión de dichos microorganismos nocivos y, dado la inmadurez del sistema inmunológico, dichos agentes patógenos sí tiene la posibilidad de generar una enfermedad que puede llevar a los recién nacidos a hospitalización y, en el peor de los casos, a la muerte del individuo.
¿Cuáles son las principales enfermedades que se pueden transmitir a un bebé tras un beso?
La principal enfermedad transmitida (y la de mayor preocupación) es el herpes labial, muchas personas lo reconocen por la erupción de “fuegos labiales” ante ciertas circunstancias, como después de un proceso de infección.
El herpes labial se propicia por el virus del herpes simple y, en los adultos sanos, la infección se reduce a úlceras recurrentes que pueden aliviarse por si solas sin la necesidad de ningún tratamiento. Sin embargo, cuando la infección se da en los bebés, es una enfermedad peligrosa que se distingue por su alta mortalidad cuando esta no es tratada adecuadamente.
El síntoma principal de los bebés ante esta infección es una erupción de ampollas en la boca o en sus zonas aledañas y el virus tiene la capacidad de afectar otros órganos como ojos, pulmones, hígado y cerebro (con complicaciones neurológicas importantes). Aunque un beso en los neonatos no es la única forma de transmisión de herpres labial (ni la más común), sí representa un riesgo muy importante.
Otra enfermedad de relevancia es la mononucleosis, que se denomina comúnmente “la enfermedad del beso”, debido a su transmisión. Esta se propicia por el virus de Epstein-Barr y, afortunadamente, en este caso se reporta que la mayoría de los bebés que tienen la enfermedad presentan síntomas muy leves que se parecen a los de una gripe.
Finalmente, los expertos recomiendan evitar el hábito de besar a los bebés, al menos durante los primeros meses de vida, para procurar su salud.
