Astronomía

Los científicos encuentran un tesoro oculto previamente ignorado sobre agujeros negros supermasivos

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Los agujeros negros masivos recién descubiertos residen en galaxias enanas, donde su radiación compite con la luz de abundantes estrellas jóvenes. (Imagen original de la NASA y ESA/Hubble, concepción artística del agujero negro con chorro de M. Polimera).

Los agujeros negros son el plato favorito de los astrofísicos, aunque hay muchas dudas que se pueden convertir en tortura. Principalmente si hablamos de los agujeros negros supermasivos de millones a miles de millones de veces la masa de nuestro Sol. Sobre cómo pudieron llegar a adquirir tal cantidad de masa sigue siendo uno de los mayores misterios de la física moderna. Ahora un nuevo estudio dice haber encontrado un tesoro de agujeros negros masivos en galaxias enanas que hasta ahora se había pasado por alto y que ofrece un vistazo a la historia de la vida del agujero negro supermasivo en el centro de nuestra propia Vía Láctea.

Tomamos como ejemplo a la Vía Láctea, la galaxia en la que nos encontramos. Se cree que nuestra galaxia inicialmente fue pequeña, pero se fusionó con muchas otras galaxias pequeñas hasta formar la que es ahora. También se predice que en el centro de la mayoría de las galaxias hay un agujero negro supermasivo. Entonces, estas galaxias enanas también debían tener un agujero negro más pequeño, tal vez alguno con miles de masas solares.

La nueva investigación sugiere que, a medida que estas galaxias menores se iban juntando, el agujero negro central pudo haber sido tragado por el agujero negro supermasivo que la Vía Láctea tenía en su momento y finalmente llegar a acumular millones de masas solares. Se desconoce la frecuencia con la que se pudo dar estos eventos, lo que significa que aún hay mucho por investigar y poder responder a cómo evolucionan las galaxias y los colosales agujeros negros que descansan en su centro.

«Este resultado me ha dejado boquiabierto, ya que estos agujeros negros estaban ocultos a simple vista», dijo en un comunicado la autora principal, Mugdha Polimera, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. «Los agujeros negros son un tema fascinante. … Pero todavía queda la pregunta persistente: ¿De dónde vienen estos agujeros negros supermasivos? Nuestro trabajo es un pequeño paso más cerca de responder a esa pregunta».

Cuando se lee este planteamiento puede parecer un poco fantasioso o que únicamente se guía por la lógica. Sin embargo, son afirmaciones extraordinarias que merecen un respaldo extraordinario. El equipo de investigadoras utilizó datos de galaxias de dos sondeos internacionales -REsolved Spectroscopy Of a Local VolumE (RESOLVE) y el Environmental COntext Catalog (ECO) – para evaluar la presencia de estos agujeros negros en crecimiento.

Sheila Kannappan, quien participo en el estudio, realizó análisis previos donde junto a sus estudiantes notaron que los datos espectroscópicos utilizados para evaluar la presencia de un agujero negro en crecimiento serían a menudo ambiguos de la misma manera específica para las galaxias enanas. Estas galaxias solían ser descartadas de los estudios y la ambigüedad se ignoraba. La composición elemental mayoritariamente primordial (principalmente hidrógeno y helio) y su elevado ritmo de formación de nuevas estrellas- podría resolver la ambigüedad a favor de la presencia de un agujero negro en crecimiento.

Un profesor de astrofísica y coautor del estudio, Chris Richardson, aportó simulaciones teóricas que confirmaron esta sospecha: La ambigüedad observada es exactamente lo que las simulaciones predicen para una galaxia enana de composición primordial y alta formación estelar que contiene un agujero negro masivo en crecimiento.

Los hallazgos se han publicada en Astrophysical Journal.


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