Los humanos estamos perdiendo el sentido del olfato, según un estudio

Nuestra relación con el medio que nos rodea está estrechamente relacionada con los cinco sentidos del cuerpo humano. De hecho, muchas de las interacciones asociadas con este sistema de percepción, están vinculadas a la forma en que nuestros genes se expresan. 

De todos los sentidos, el olfato es de los más relacionados con el sistema nervioso, pues las conexiones sinápticas se refuerzan al oler algo que nos agrade o disguste; no es de extrañar que nos lleguen recuerdos de acciones que vivimos inclusive mucho tiempo atrás, cuando nos percatamos de un olor en especial. 

Pero por muy extraño que nos parezca, el sentido del olfato podría estarse desvaneciendo lentamente en el humano, de acuerdo con un nuevo estudio del Instituto de Nutrición y Salud de Shanghái. 

El estudio se centró en dos receptores que los individuos tienen para percibir dos aromas: el almizcle y el olor corporal, y curiosamente encontró que las personas tienen diferentes versiones de los mismos receptores. A través de un análisis realizado en más de 1,000 chinos y 360 ciudadanos de  Nueva York, donde se les pidió que olieran 10 aromas, incluidos dos olores que las personas a menudo perciben de manera diferente o que no perciben en absoluto: un almizcle sintético llamado Galaxolide y una molécula clave asociada con el olor corporal de las axilas humanas.

Lo que encontraron los investigadores, fue evidencia que respalda una hipótesis anterior sobre el hecho de que el sentido del olfato humano puede haberse degradado con el tiempo debido a cambios en los genes que codifican nuestros receptores del olfato. 

“Resumiendo toda la variación genética publicada que se asocia con la percepción del olor, encontramos que los individuos con versiones ancestrales de los receptores tienden a calificar el olor correspondiente como más intenso, lo que respalda la hipótesis de que el repertorio de genes olfativos de los primates se ha degenerado con el tiempo”, escribió en un comunicado el Dr. Bingjie Li, del Instituto de Nutrición y Salud de Shanghái y autor principal del estudio. 

Si bien este estudio no fue diseñado para abordar directamente esta hipótesis y puede sufrir un sesgo de selección, estos datos respaldan la hipótesis de que el repertorio de genes olfativos de los primates se ha degenerado con el tiempo.

Los investigadores ahora piensan realizar nuevos estudios para verificar sus resultados, y con ello, demostrar una hipótesis que ha permanecido en discusión desde hace algunos años, y que ha sido muy debatida por la comunidad científica. 

La investigación se dio a conocer en PLOS Genetics.

Una versión original de este artículo fue publicado en Tendencias Científicas y Tecnológicas. Lea la nota original.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.