¿Por qué sentimos celos? La explicación detrás de esta emoción, de acuerdo con expertos

Todos hemos sentido celos alguna vez, sin importar hacia qué persona vayan dirigidos. Puede ser que no te hayas puesto a pensar en ello, y, por lo tanto, no sepas qué es lo que causa los celos o qué son realmente. Pero no te preocupes, ya que el día de hoy te vamos a explicar qué es en realidad esta emoción y porqué suele presentarse, de acuerdo con la psicología.
Para empezar, los celos son una emoción. De acuerdo con el psicólogo Rogelio Argüello, los celos han sido experimentados por todos y están basados en pensamientos, sentimientos de inseguridad, miedo o preocupación y ansiedad con respecto a una pérdida anticipada de estatus o algo de gran valor personal, particularmente, refiriéndonos a una conexión humana.
Por ello es más común que los celos vayan dirigidos hacia una pareja, los padres, hijos o amigos, aunque en cualquiera de las situaciones, toda situación de celos surge cuando en una relación una de las partes ve a un tercero como «rival», por lo que se puede asegurar que los celos son una reacción a la amenaza percibida a consecuencia de la presencia de este rival.
En muchas ocasiones, esta emoción suele vincularse al amor, creyendo que es una prueba de tal. Sin embargo, esta afirmación está muy lejos de ser verdad. Un artículo publicado en la revista Psichology Today menciona que los celos son una emoción dolorosa, pero que no es necesario reprimir, ya que nos alerta que podemos perder un vínculo muy valioso y debemos tomar medidas para recuperar el afecta de un amigo o de la pareja.
¿Por qué sentimos celos?
Investigaciones científicas han identificado el origen de los celos extremos desde una baja autoestima, alto nivel de neuroticismo (inestabilidad emocional) y sensación de posesión sobre la pareja/amigos/padres o la persona hacia quienes vayan dirigidos los celos.
Cuando una persona detecta una amenaza, o siente exclusión por parte de las personas de confianza, el cerebro responde de manera similar a cuando se recibe daño físico, por lo que es comprensible que esta emoción sea tan intensa. La activación de la corteza cingulada y la amígdala son las responsables de que se genere esta angustia, aunque al mismo tiempo nace la necesidad de recuperar la atención o el afecto de la persona por quienes sentimos celos.
Aunque los celos son hasta cierto grado «normales», hay un punto en el que esta emoción ya no es sana, que se origina cuando la otra persona está constantemente alerta ante amenazas imaginarias e incluso se llega a tornar agresiva o hay un control excesivo sobre la otra persona.

Por lo general, los celos nacen cuando hay una relación de confianza en la pareja, hay temor al abandono, a que una persona importante se aleje o existe el sentimiento de estar siendo traicionado por la otra persona, en quien se deposita la confianza.
En este último punto, los celos son comprensibles, pero si en tu relación sentimental o alguna de tus relaciones existe una constante o creciente desconfianza, lo más sano para ti es que lo hables con esa persona para aclarar las cosas o, en su caso, terminar la relación por lo sano si hay motivos por los que sientas celos y al hablar con tu pareja, no ves cambios en la situación, ya que solo te estás dañando.
