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3 estudios acaban de demostrar cuál es el verdadero efecto de las historias de terror en el cerebro

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FUENTE: Getty Images

Estamos en pleno Halloween en varios países y a prácticamente nada del Día de Muertos en México, dos fechas en las que el terror y las historias de miedo se vuelven protagonistas. Con esta atmósfera de misterio y escalofríos, resulta interesante preguntarse: ¿cómo impactan realmente los cuentos de terror en la mente de quienes los escuchan? A continuación, exploramos lo que diversos estudios científicos han descubierto sobre este cultural tema.

Los cuentos de terror han sido un componente fascinante y temido de la cultura humana durante siglos. No obstante, su impacto en la mente de quienes los escuchan o leen ha sido motivo de estudio reciente para entender sus efectos emocionales y psicológicos. De acuerdo con la psicología y la neurociencia, estos relatos pueden tener un impacto que va desde el entretenimiento hasta la generación de miedos o incluso cambios en el comportamiento.

Estimulación del miedo y el estrés

Los estudios muestran que escuchar o leer historias de terror activa ciertas áreas del cerebro relacionadas con el estrés y el miedo. Un artículo publicado en Neuroscience & Biobehavioral Reviews en 2017 señala que las historias de terror estimulan la amígdala cerebral, el centro de procesamiento de emociones, especialmente de miedo y ansiedad. La amígdala se activa al experimentar cualquier tipo de amenaza percibida, incluso cuando esta es ficticia. En este estudio, dirigido por el investigador Mathias Clasen, se observó que escuchar relatos de terror incrementa la producción de cortisol, una hormona del estrés que prepara al cuerpo para situaciones de peligro.

Además, esta activación del miedo es un fenómeno conocido como «miedo controlado«, ya que los participantes saben que no están en peligro real, pero su cuerpo y mente responden como si lo estuvieran. Este miedo controlado es una respuesta natural que puede ayudar a algunas personas a enfrentar el miedo de manera controlada, pero también podría causar ansiedad o nerviosismo persistente en personas sensibles o en niños.

Efecto en el sueño y las pesadillas

Otro efecto bien documentado es el impacto de los cuentos de terror en el sueño. La revista Sleep Medicine publicó en 2020 un estudio en el que participaron 300 personas, quienes fueron expuestas a cuentos de terror antes de dormir. Los resultados mostraron que el 68% de los participantes experimentó interrupciones en su sueño, con efectos como pesadillas y despertares frecuentes. En adolescentes y niños, estos efectos son más notorios, ya que la falta de madurez en el sistema nervioso central puede hacerlos más susceptibles a los estímulos de miedo, lo cual resulta en un mayor impacto sobre su calidad de sueño.

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Este efecto en el sueño se atribuye a que las imágenes aterradoras permanecen en el subconsciente, lo cual provoca que el cerebro las procese durante la fase REM del sueño, generando sueños aterradores. Estos episodios no solo afectan el descanso, sino que también pueden traducirse en fatiga diurna y en una menor capacidad para gestionar situaciones de estrés en el día a día.

Desensibilización y catarsis

Curiosamente, no todos los efectos de los cuentos de terror son negativos. La misma investigación de Neuroscience & Biobehavioral Reviews mencionada antes señala que las personas que disfrutan del género de terror tienden a experimentar un tipo de catarsis emocional. Esta catarsis es un proceso mediante el cual se liberan emociones reprimidas, y se ha observado que ayuda a los oyentes a manejar mejor la ansiedad y el miedo en situaciones reales. En pocas palabras, para ciertos individuos, escuchar o leer cuentos de terror puede resultar en un proceso de desensibilización que los hace menos vulnerables a los estímulos de miedo en la vida diaria.

Riesgo de fobias y ansiedad en niños

Sin embargo, en el caso de los niños, la situación es distinta. Investigadores de la American Psychological Association han descubierto que los menores expuestos frecuentemente a cuentos de terror pueden desarrollar fobias a largo plazo. En un estudio realizado en 2019, encontraron que los niños que escuchaban historias de terror con regularidad presentaban un incremento en el desarrollo de fobias específicas, como el miedo a la oscuridad o a los espacios cerrados. Además, sus niveles de ansiedad generalizada eran más altos comparados con otros niños de su misma edad que no estaban expuestos a este tipo de relatos.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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