Refrescos sin azúcar: Estos son los daños que le puede provocar a tu cuerpo el consumo de estas bebidas

Cuando hace calor, lo primero que queremos hacer es hidratar nuestro organismo, ya sea con agua simple potable (que es lo más recomendable), con alguna bebida de frutas, jugo o incluso con un refresco bien frío.
Sabemos bien que las bebidas carbonatadas y azucaradas no son recomendables, pues el alto contenido de edulcorantes, azúcares y demás son uno de los principales causantes de obesidad, enfermedades como diabetes, cáncer de hígado, debilitamiento de huesos, entre otros padecimientos, de acuerdo con la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard.
El consumo de refrescos ha ido en aumento en los últimos años, especialmente, debido a la urbanización, por lo que cada vez es más común ver que en las zonas rurales hay más consumo de estas bebidas.
Ejemplo de esto es la comunidad de Chamula, en Chiapas, México, lugar que ocupa el nada honroso primer lugar como consumidor de refresco a nivel mundial, con un consumo promedio anual por persona de 821.25 litros, es decir, 2.2 litros diarios, según un informe del Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT).
Y ante este panorama, podemos pensar que, si consumimos refrescos sin azúcar, estos riesgos son menores. Así obtenemos dos beneficios en uno: rebajar la cantidad de azúcar que consumimos sin tener que sacrificar el sabor.
Sin embargo, esto es completamente erróneo, ya que, al igual que otras bebidas, los refrescos sin azúcar podrían ocasionar efectos indeseados en nuestro organismo.
Cuando vemos que el producto no tiene azúcar, creemos que estamos evadiendo los efectos adversos que este ingrediente puede ocasionar a la salud. Pero olvidamos que, para sustituir al azúcar, se le añaden otros edulcorantes, como el acesulfamo-K.
El acesulfamo de potasio, o acesulfamo-K es un edulcorante artificial acalórico, con un dulzor aproximadamente 200 veces mayor al de la sacarosa (azúcar de mesa). Este tiene un sabor ligeramente amargo, el cual se enmascara con el uso de otros aditivos.
A pesar de que hay estudios que demuestran que el consumo de este edulcorante artificial es “seguro”, hay otros que se contradicen en ello, pues mientras se menciona que estos aditivos no aportan calorías ni aumentan el riesgo de obesidad o diabetes.
Por otra parte, el consumo de edulcorantes a largo plazo se ha relacionado con un aumento del riesgo de padecer cáncer de vejiga o de riñón, según un artículo publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina.
Esto nos demuestra que, por más que se trate de un ingrediente seguro, el consumo en exceso puede ocasionar daños a la salud, debido a que todo aquello que se consume sin medida es malo para el organismo.

Debido a ello, es que lo más recomendable es evitar su consumo frecuente, así como las cantidades en las cuales bebemos refrescos.
No tiene nada de malo que de vez en cuando, disfrutes de una bebida o refresco bien frío, ya sea en compañía de tus seres queridos o simplemente para quitar esa sed que da en esos días de altas temperaturas.
Solo recuerda que debes limitar el consumo de estas y la frecuencia. Hidrátate bien con ayuda de agua simple potable o bebidas sin azúcar a base de frutas, preparadas en casa preferentemente.
