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No tenía ningún síntoma, fue a hacerse un chequeo de rutina y le detectaron cáncer: un tipo raro

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El paciente de nombre Raúl Carcabal, de 56 años, acudió a un chequeo médico rutinario sin imaginar que este cambiaría su vida. Durante el examen, se detectaron niveles anormalmente altos de hematocritos en su sangre, lo que dio inicio a una serie de estudios exhaustivos. Estos incluyeron procedimientos invasivos, entre ellos una técnica innovadora que recién comenzaba a aplicarse en el país. A pesar de múltiples pruebas y consultas entre diversas especialidades, pasaron casi tres años sin obtener un diagnóstico claro.

Decidido a detener temporalmente los exámenes, Raúl retomó la búsqueda seis meses después cuando consultó con la doctora Elsa Nucifora en el Hospital Italiano. Ella sugirió realizar una punción de médula ósea, que finalmente proporcionó el diagnóstico esperado: Policitemia Vera (PV), una enfermedad crónica que afecta a 2 de cada 100,000 personas.

¿Qué es la Policitemia Vera y por qué se considera un tipo de cáncer?

De acuerdo con la revista médica Elsevier, La policitemia vera (PV) es una enfermedad de la médula ósea que se clasifica como un tipo de cáncer de sangre. Se caracteriza por la producción excesiva de glóbulos rojos, aunque también puede haber un aumento en los glóbulos blancos y plaquetas.

Esta condición se debe a mutaciones en el gen JAK2, que afectan la regulación de la producción celular en la médula ósea.

Los síntomas pueden incluir fatiga, mareos, enrojecimiento de la piel y un mayor riesgo de coágulos sanguíneos, lo que puede llevar a complicaciones graves como trombosis.

Aunque la causa exacta de la enfermedad es desconocida, se presenta comúnmente en personas mayores de 60 años. El tratamiento puede incluir flebotomías para reducir la cantidad de glóbulos rojos y medicamentos para controlar los síntomas y prevenir complicaciones.

El diagnóstico inesperado

La Policitemia Vera es una enfermedad rara en la que la médula ósea produce un exceso de células sanguíneas, lo que incrementa la viscosidad de la sangre y aumenta el riesgo de trombosis. Aunque Raúl no presentaba síntomas evidentes en el momento del chequeo, luego comprendió que el cansancio, la sudoración y la picazón que había experimentado estaban relacionados con la PV.

“El diagnóstico me golpeó fuerte”, recuerda Raúl. “Escuchar la palabra ‘oncohematológica’ me asustó, porque la asocié inmediatamente con el cáncer y la muerte. Mis hijos eran pequeños en ese momento, y lo único que pensaba era en estar presente para ellos al menos unos años más, hasta que crecieran”.

Tras recibir la noticia, cometió el error de buscar información en Internet, lo que lo llenó de más inquietudes. Sin embargo, decidió enfrentar la enfermedad y seguir el tratamiento recomendado.

Raúl Carcabal Créditos de imagen: Facebook de Raúl Carcabal

Adaptándose al tratamiento

Hoy en día, Raúl sigue un tratamiento riguroso. Toma diariamente Aspirina Prevent para prevenir la formación de trombos y se somete a análisis de laboratorio cada dos meses para controlar los niveles de hematocritos y plaquetas. En función de los resultados, su médico le indica si es necesario realizar una sangría, un procedimiento en el que se extrae medio litro de sangre para reducir el exceso de células sanguíneas. En promedio, Raúl realiza entre seis y siete sangrías al año.

Aunque el tratamiento ha sido efectivo, los síntomas aún afectan su vida diaria. «El cansancio extremo, sobre todo en las tardes, es lo más difícil de manejar. He tenido que adaptar mi rutina de trabajo y a veces esto genera malhumor, lo que impacta en mi entorno familiar», explica.

A pesar de estos desafíos, Raúl ha encontrado formas de sobrellevar la enfermedad. Ha ajustado sus horarios, mejorado su alimentación y ha buscado apoyo psicológico para lidiar con el impacto emocional de la PV.

Una nueva perspectiva de vida

A lo largo de estos años, Raúl ha aprendido a aceptar su vulnerabilidad y a valorar cada día. “He tenido la suerte de que mi cuerpo me permita mantener la enfermedad bajo control. Sé que muchas personas no tienen tanto tiempo. Esta experiencia me ha enseñado a vivir con más intensidad y a apreciar los momentos simples”.

Entre sus objetivos, Raúl destaca mantenerse vivo y reducir los riesgos de trombos. Además, ha comenzado a incorporar actividad física a su vida, algo que le ha costado, pero que considera fundamental para su bienestar.

Por último, Raúl disfruta de los momentos cotidianos con su familia: acompañar el crecimiento de sus hijos y compartir momentos con su esposa, recorriendo caminos rurales y disfrutando de un mate juntos. Aunque la Policitemia Vera es una enfermedad crónica, Raúl sabe que, con el tratamiento adecuado, es posible controlar los síntomas y llevar una vida plena.


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