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Podemos predecir el futuro y eventos deportivos con esta simple ecuación matemática

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FUENTE: Getty Images

Cuando alguien dice “puedo predecir el futuro”, seguro piensas en magia, bolas de cristal o poderes psíquicos. Pero la realidad es que todos hacemos predicciones a diario, sin darnos cuenta y sin ninguna magia de por medio. Desde saber que mañana saldrá el sol hasta asumir que habrá leche en la tienda cuando vayamos. No es que estemos adivinando el futuro, simplemente usamos lo que ya sabemos para tomar decisiones. Y aunque nunca tendremos la certeza absoluta de lo que va a pasar, hay una herramienta matemática muy útil que nos ayuda a reducir esa incertidumbre con algo llamado.

¿Te suena raro? No te preocupes, la comparación es bastante sencilla. Piensa un juego de ajedrez, donde todos los movimientos están sobre la mesa, las reglas son claras, y, en teoría, podrías predecir cada jugada si eres lo suficientemente bueno. La vida, en cambio, es más como el póker, donde tomas decisiones con información incompleta. No sabes qué cartas tienen los demás ni cómo van a jugar, pero haces lo mejor que puedes con lo que sabes. La clave no es acertar siempre, es ajustar tus decisiones según la información que vas recibiendo.

Eso es justo lo que hace el teorema de Bayes, y es ajustar las probabilidades a medida que tienes más datos. Por ejemplo, si quieres saber si va a llover, y miras cómo está el cielo hoy o qué dicen los nuevos reportes. Con cada nueva información, afinas tus predicciones.

Vivimos prediciendo sin darnos cuenta

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Aunque suene complicado, usamos este tipo de lógica todo el tiempo, sin notarlo. Por ejemplo, cada vez que respiramos, estamos asumiendo que el aire será respirable. O al salir de casa por la mañana, confiamos en que el sol saldrá a la hora prevista. Son cosas que damos por sentadas porque nos basamos en experiencias pasadas. No nos paramos a pensar en ello, pero son predicciones al fin y al cabo.

Claro, no todo es tan seguro. No es lo mismo predecir el clima que apostar a que tu amigo llegará puntual. Mientras que el movimiento de los planetas se puede calcular con mucha precisión, el clima o el comportamiento humano son más caóticos. Por eso los pronósticos meteorológicos suelen acertar solo a corto plazo, y los amigos… bueno, ellos son aún menos predecibles.

¿Se puede predecir todo con exactitud?

Aquí surge una pregunta interesante: ¿Podríamos predecir cada detalle del futuro si tuviéramos toda la información posible? Imagina que supiéramos exactamente la posición y movimiento de cada partícula del universo. En teoría, podríamos predecir el futuro con total precisión, desde la caída de una hoja hasta el resultado de un partido. Pero, siendo realistas, eso es imposible. Nuestros sentidos son limitados y nunca veremos el mundo en su totalidad.

En la práctica, lo mejor que podemos hacer es usar la información que tenemos y aprender a vivir con la incertidumbre. Y ahí es donde el teorema de Bayes se convierte en una herramienta poderosa: no nos da certezas absolutas, pero nos ayuda a tomar mejores decisiones.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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