¿Es científicamente posible todo lo que pasa en “La Sustancia”? La ciencia responde

La película «La Sustancia» (2024) plantea una pregunta intrigante: ¿Qué pasaría si una persona pudiera alternar entre su cuerpo actual y una versión más joven gracias a una sustancia química? Protagonizada por Demi Moore y Margaret Qualley, la historia sigue a Elisabeth Sparkle, una estrella de televisión cuya carrera se desploma cuando empieza a envejecer, hasta que encuentra una compañía que le ofrece una forma de rejuvenecer por períodos limitados de tiempo. Este cambio de cuerpo, que puede durar solo una semana, desencadena un ciclo donde Elisabeth experimenta los beneficios y dilemas de la juventud. Ahora bien, más allá de la trama, esta premisa plantea un debate interesante: ¿es científicamente posible alcanzar algo así en la vida real?
Reprogramación celular, ¿hablamos de volver a la juventud?
En la película, la sustancia química permite que el cuerpo de Elisabeth regrese a un estado más joven, lo que nos hace pensar en los avances actuales en el campo de la biotecnología y la reprogramación celular. La ciencia, en los últimos años, ha investigado métodos para revertir el envejecimiento a nivel celular. En estudios recientes, se ha demostrado que es posible rejuvenecer células usando los llamados genes Yamanaka, que son capaces de devolver a las células adultas a un estado pluripotente, es decir, a una forma en la que pueden volver a dividirse y diferenciarse en otros tipos celulares. Esto ya se ha probado en ratones, con resultados impresionantes como la restauración de tejido dañado y la mejora de la visión.
En la película, vemos cómo Elisabeth recupera su apariencia juvenil rápidamente después de ingerir la sustancia, lo que recuerda a los estudios que han identificado químicos que pueden rejuvenecer las células en menos de una semana. Estos compuestos han mostrado eficacia en restaurar perfiles transcriptómicos y rejuvenecer tejidos clave como los músculos y el nervio óptico en modelos animales como lo explican en la Universidad de Harvard.
Sin embargo, estos resultados no están exentos de riesgos. Uno de los principales problemas de la reprogramación celular es que puede desencadenar el crecimiento celular incontrolado, lo que podría conducir al cáncer.
Mecanismos bioquímicos
El aspecto grotesco, pero espectacular de «La Sustancia» es la idea de que una sustancia química pueda revertir los efectos del envejecimiento no solo en la piel, pues también busca hacerlo en todo el cuerpo. Aunque la ciencia está lejos de alcanzar esta capacidad en humanos, hay avances en los que cocteles químicos han logrado revertir el envejecimiento en las células. Estos avances están basados en la restauración de procesos celulares y mitocondriales que se deterioran con el tiempo.
Si nos vamos a la fisiología del envejecimiento está profundamente vinculada con la pérdida de función mitocondrial, la acumulación de mutaciones en el ADN y la senescencia celular, por lo que revertir estos procesos es uno de los mayores retos en la biología.

La película, en sus escenas más impactantes, muestra cómo Elisabeth puede volver a su forma joven y cambiar de cuerpo a voluntad. Sin embargo, en la vida real, este nivel de control sobre la biología humana no es posible. Los avances actuales se limitan a pruebas en animales y células in vitro, y aunque los resultados son prometedores, manipular la biología humana a este nivel requerirá muchos más estudios para entender las consecuencias a largo plazo. La complejidad del cuerpo humano es uno de los mayores obstáculos, ya que el envejecimiento no es un solo proceso, más bien, es una interacción de múltiples factores como el estilo de vida, la genética y el entorno.
¿Entonces, fantasía o realidad?
Aunque la premisa de «La Sustancia» tiene un componente de ciencia ficción evidente, el concepto de rejuvenecimiento y extensión de la juventud no está tan lejos de las investigaciones actuales. La idea de que podamos tomar una pastilla o una sustancia para revertir la edad biológica está en investigación, pero todavía estamos lejos de una solución definitiva. La trama es clara, al hacer énfasis en las metáforas de los estándares sociales que se adjudican hoy en día al concepto de belleza y su relación con el éxito. Todo lo demás, claro, es ciencia ficción, aunque…seguramente no estaremos tan lejos.
