Por primera vez, detectan un gigante halo magnético que envuelve a toda la Vía Láctea

Recientemente, los astrónomos notaron algo: la Vía Láctea, está envuelta en una especie de “burbuja” gigante, pero no una cualquiera, una llena de campos magnéticos y materia oscura. Es como si viviéramos dentro de un cascarón invisible que contiene todo, pero que en realidad está lleno de actividad. Lo más reciente que han descubierto los científicos es que, además de la materia oscura (que no podemos ver ni tocar directamente), este halo que nos rodea está entrelazado con enormes campos magnéticos que atraviesan toda la galaxia. ¡Y eso es lo que vuelve este hallazgo tan interesante!
Todo empezó cuando los científicos comenzaron a estudiar dos enormes estructuras en forma de burbujas que se extienden por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. Estas burbujas, conocidas como «burbujas eROSITA», fueron descubiertas en 2020, y lo impresionante es que se expanden más de 45,000 años luz a ambos lados del centro galáctico. Para que se den una idea, eso es más que la mitad del tamaño total de la galaxia. Lo que hace que estas burbujas brillen intensamente en los rayos X es el gas caliente y el plasma que contienen, producto de flujos de energía súper potentes.
Los científicos tenían dos hipótesis sobre cómo se formaron estas burbujas. Una de ellas es que el responsable podría ser el agujero negro supermasivo que está en el centro de nuestra galaxia. Si en algún momento comenzó a liberar chorros de energía, estos podrían haber inflado las burbujas. La otra idea es que una época de intensa formación de estrellas podría haber generado tanto calor y energía que también infló estas burbujas. Aunque hoy en día nuestra galaxia está bastante tranquila, es posible que hace mucho tiempo haya pasado por una etapa de gran actividad estelar.
Para intentar resolver este misterio, un grupo de astrofísicos, liderados por He-Shou Zhang, decidió enfocarse en los campos magnéticos de las burbujas. La clave está en que, cuando la luz pasa a través de un campo magnético, se polariza, es decir, se alinea según la dirección del campo. Los científicos pueden estudiar esta luz polarizada y ver si los campos magnéticos están presentes, también hacia dónde se dirigen y cómo se comportan.

Lo que descubrieron fue impresionante: filamentos magnéticos gigantes que, si los pudiéramos ver a simple vista, se extenderían por el cielo hasta 150 veces el tamaño de la Luna llena. Estos filamentos son evidencia clara de que las burbujas están relacionadas con la formación de estrellas en nuestra galaxia. No son simples burbujas al azar, pues están conectadas a cómo nacen y evolucionan las estrellas en la Vía Láctea.
Según el estudio, a unos 10,000 a 16,000 años luz del centro de la galaxia, existe un anillo de formación estelar que pudo haber generado vientos y calor lo suficientemente fuertes como para empujar el gas y el plasma hacia afuera, formando estas burbujas que se expanden por decenas de miles de años luz. Lo que resulta muy atractivo es que, aunque la Vía Láctea parece una galaxia tranquila y en calma, todavía puede generar estos flujos de materia súper poderosos que afectan su estructura general.
Gabriele Ponti, otro astrofísico del equipo, comenta que lo interesante de todo esto es que galaxias como la nuestra, que parecen inactivas, en realidad pueden tener procesos muy dinámicos. Este descubrimiento podría ser la clave para entender cómo otras galaxias similares crecen y evolucionan.
Ahora bien, aunque este hallazgo es un gran avance, aún queda mucho por investigar. Lo que los científicos han encontrado hasta ahora coincide con simulaciones recientes, pero es necesario profundizar en los estudios para confirmar si la formación de estrellas es realmente la causa de las burbujas eROSITA. Sin embargo, lo que está claro es que los campos magnéticos son una pieza esencial del rompecabezas, y estudiar más a fondo estos fenómenos podría revelarnos mucho más sobre cómo funciona nuestra galaxia.
