¿A qué huele el universo? Esto revelan los astronautas que lo han visitado

¿Te has preguntado a qué huele el espacio? Es muy probable, ya que se trata de un entorno desconocido para la gran mayoría de los humanos, por lo que es común que nos pase esta duda por la mente.
No solamente es una de las interrogantes que se nos pasan por la imaginación, ya que seguramente también te hayas preguntado de qué manera se llevan a cabo las actividades a las que estamos acostumbrados en la Tierra, como lavar la ropa, ir al baño, comer o dormir.
Esta es una pregunta que bien pueden responder los astronautas que se encuentran fuera de la Tierra o que han salido de ella, como sucede con los astronautas que viajaron en la nave Starliner y ahora se encuentran en la Estación Espacial Internacional.
En la Tierra podemos disfrutar de una gran cantidad de olores, sabores y sensaciones que son de lo más variados, sin embargo, en el espacio no sucede lo mismo. De acuerdo con testimonios de diversos astronautas, ahora podemos saber a qué huele el espacio y cómo se vive allí.
Lejos de la Tierra
Los astronautas salen de sus dormitorios aproximadamente a las 06:30 GMT. Para dormir, se benefician de un saco de dormir, pueden usar el baño y posteriormente ir a realizar trabajos de mantenimiento o experimentos científicos, los cuales les llevan la mayor parte del tiempo.
La Estación Espacial Internacional tiene el tamaño de una cancha de fútbol, por lo que los laboratorios están distribuidos en toda la estación. Sin embargo, hay ocasiones en las que algunos afortunados son seleccionados para realizar caminatas en el exterior de la estación y es ahí donde descubren que las experiencias sensoriales que ofrece el espacio son completamente diferentes a las de la Tierra.
El astronauta Chris Hadfield ha realizado dos caminatas. «Esas 15 horas afuera, con nada más entre el universo y yo que mi visor de plástico, fueron tan estimulantes y de otro mundo como cualquier otra experiencia de 15 horas en mi vida».
Al paseo se le suma una experiencia tan peculiar como novedosa: el olor metálico que hay al salir de la estación.
«En la Tierra tenemos montones de olores diferentes, como la ropa recién salida de la lavadora o el aire fresco. Pero en el espacio sólo hay un olor y nos acostumbramos a él rápidamente», explica Helen Sharman, la primera astronauta británica, quien pasó ocho días en la estación espacial Mir en 1991.
Esto sucede con los objetos que van al exterior, como los trajes espaciales o kits científicos, los cuales se ven afectados por la radiación del espacio. «La radiación forma radicales libres en la superficie y ellos reaccionan con el oxígeno que hay en el interior de la estación, generando un olor metálico», dice Sharman.

Esto ayuda a que los astronautas valoren más sus experiencias sensoriales, ya que, como dice la astronauta: «No hay clima en el espacio, no hay lluvia cayendo sobre tu cara o viento en tu pelo. Ahora valoro esas experiencias mucho más».
Así como el espacio es fascinante, también hay algunos aspectos que simplemente no igualan a la Tierra, como las experiencias sensoriales que involucran los sentidos del olfato. Por lo que podríamos aprender acerca del espacio al mismo tiempo que valoramos lo que nuestro planeta nos ofrece.
