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Arqueólogos quedan asombrados por el descubrimiento de un enigmático dios maya que revela datos inquietantes

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Créditos de imagen: Unsplash

La antigua civilización maya siempre ha sido objeto de investigación para los arqueólogos de todo el mundo, que buscan descifrar los enigmas de como era el progreso de su cultura, política, religión, ciencia y relaciones sociales, que la llevaron a ser una gran civilización prehispánica con grandes ciudades de enormes templos ceremoniales.

En este sentido, durante las obras del Tren Maya, que busca conectar a las principales ciudades de la Península de Yucatán, ubicadas al sureste de México, se han realizado varios descubrimientos arqueológicos de la civilización maya, que revelan nuevos datos y enigmas sobre esta cultura prehispánica de Mesoamérica.

El descubrimiento más reciente y que ha impactado a los arqueólogos, fue en las obras del tramo 7, cerca de la estación ‘Calakmul’, ubicada a pocos kilómetros de del antiguo asentamiento de Calakmul, en el ejido Nuevo Conhuás, al sureste de Campeche.

Este asombroso descubrimiento se trata de un pequeño complejo arqueológico que se cree estuvo dedicado a ‘Ah Puch’, dios maya de la muerte y que pertenecía al asentamiento mediano de Balamkú, del periodo Clásico Temprano (250-600 d.C.), la cual estuvo influida por la civilización de Calakmul, del que lo separan aproximadamente 60 kilómetros, selva adentro.

Los arqueólogos que realizaron este descubrimiento y en conjunto con el Instituto Nacional de Historia y Antropología (INAH) planean reubicar este pequeño templo que tiene una dimensión aproximada de un metro de altura, 20 metros de largo y 10 metros de ancho, en un museo interactivo cerca de la estación del Tren Maya, en donde planean resaltar el contexto de su descubrimiento.

Además, destacan que en el interior del templo se encontró una estructura circular en el centro que contenía restos humanos, como dientes y fragmentos de huesos de cráneo, así como ofrendas de consagración al dios maya de la muerte.

Créditos de imagen: INAH

Por otra parte, los arqueólogos mencionan que, en la antigüedad, este templo media 58 metros de largo en dirección norte-sur y 50 metros en el eje este-oeste, con esquinas redondeadas y una altura aproximada de 2 metros. 

De igual manera, contaba con un patio en la parte superior, formado por una explanada estucada y cinco estructuras al interior, elaboradas con sillares de piedra caliza, trabajados y burdos. Además, todos tenían pisos de estuco y, probablemente, tenían techos abovedados.

En cuanto a la deidad maya, ‘Ah Puch’, significa en español “El apestoso”, y era considerado un dios de la muerte, del último nivel del Xibalbá o inframundo, que estaba asociado con la oscuridad, el sufrimiento y las almas de los muertos.

Además, los mayas creían que este dios tenía la tarea de quemar las almas de los muertos, comenzando por la boca y el ano, siendo una ceremonia mitológica después de la muerte en la que creían los mayas, en donde pasaban de su estado físico al espiritual.

Como tal, la escultura encontrada de esta deidad maya mide 25 centímetros de alto por 12 de largo, y 8 centímetros de profundidad, tallada sobre roca caliza y que aún conserva restos de pigmento rojo, en donde se representa a ‘Ah Puch’ con un gran falo y deformación craneana tabular erecta, portando un antifaz de cráneo, nariguera y pectoral, atributos característicos de un dios maya de la muerte.


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