Científicos descubren una planta que se creía extinta desde hace más de 100 años

En nuestro planeta existen una gran variedad de especies, tanto de flora como de fauna, son tantas que ni siquiera se han podido descubrir a todas ellas, por lo que es posible que algún día nos encontremos con algún ejemplar que todavía no se encuentra en el registro de especies.
O en otros casos, puede suceder que nos topemos con alguna especie que se creía desaparecida, como ocurrió con una flor descubierta el 4 de noviembre de 1925 por el botánico estadounidense Ivan Murray Johnston, en la región de Atacama, en Chile.
La flor que este botánico descubrió fue un cardo santo, la cual fue nombrada científicamente como Argemone Crassifolia y se trata de una especie endémica de la región de Atacama. Puede ser que esto se considere como un extraordinario hallazgo, y claro que lo es, sin embargo, hubo un problema con ello y es que Johnston solo puso como referencia geográfica del lugar donde la encontró como “Quebrada de Cañas Near Well”, con referencia “cercano a un pozo de agua”.
Claramente, no se pudo localizar con exactitud el lugar donde esta especie fue encontrada, por lo que en la actualidad se desconoce la ubicación del lugar donde fue encontrada la flor de cardo santo.
Y debido a que fue la única y última vez que se le vio, el Comité de Clasificación de Especies Silvestres del Ministerio de Medio Ambiente la declaró especie extinta en el año 2011, ya que actualmente no se ha visto ni colectado. La justificación ante esta decisión fue que las búsquedas de las especies en las temporadas, lugares y métodos adecuados no encontraron otro individuo.
A casi un siglo del descubrimiento y sin haber vuelto a tener noticias sobre la planta, un grupo de investigadores del Banco Base de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA Intihuasi se dio a la tarea de dar con esta flor.
“No fue fácil”, explicó Sergio Ibáñez, del Centro Regional INIA Intihuasi. Para poder encontrar esta flor, se realizaron estudios al único ejemplar conocido de esta especie, la cual fue colectada por Johnston.
Las indicaciones geográficas del hallazgo de esta flor mencionaban la Quebrada Cañas, pero nadie conocía cuál era o dónde se encontraba dicha quebrada. “Sin embargo, a partir de otras colectas de Johnston y de sus notas, se sabía que durante esa fecha él había estado en alguna parte entre la Quebrada de Paipote y la Sierra San Miguel, al este de Copiapó», menciona Ibáñez.
Con la información obtenida, se buscó información en una antigua base de datos del año 1924 realizada por Luis Risopatrón, tomando todos los nombres topográficos que incluyeran la palabra Cañas o sus variantes y se consideraron los lugares que estaban cerca de Copiapó.
Con todos los esfuerzos realizados, por fin se logró encontrar a la flor en el año 2021, siendo cosechada y preservadas las semillas para su conservación ex situ en el Banco Base de Semillas (BBS) del INIA.
A esta especie se le conoce como cardo santo debido a su parecido con el cardo, sus hojas son grandes y compuestas, tiene un tallo largo que sostiene flores en la parte superior y casi siempre está cubierta de espinas, además de que presenta flores muy parecidas a las amapolas, siendo grandes y llamativas

Sin embargo, esta especie llama la atención debido a que no tiene espinas y sus hojas son gruesas, entre otras características.

