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Expertos de la UNAM realizan el hallazgo de una pequeña y misteriosa criatura en un lugar tan inesperado

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Créditos de imagen: Shutterstock

Los animales y las plantas son especies que han evolucionado y logrado adaptarse a diferentes ecosistemas como parte de su supervivencia, y aunque en ocasiones se piensa que se sabe todo sobre algunas especies, de repente surgen datos inesperados que nos sorprenden y desafían lo que actualmente conocemos.

En este sentido, investigadores de la de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, recientemente han reportado en la revista científica ‘Check List‘ el hallazgo de ‘Eleutherodactylus nitidus’,  más conocida como ‘rana que silba’ o ‘rana fisgona’, una misteriosa criatura de diminuto tamaño, en un lugar totalmente inesperado.

De acuerdo con los expertos, esta pequeña ranita se descubrió desde el año de 1870 y es endémica de las zonas cálidas de México, de los estados de Guerrero, Oaxaca, México, Morelos, Tlaxcala y Puebla.

Además, la describen como una peculiar ranita de color verde, con cabeza casi triangular, con pequeños tubérculos en el cuerpo, de extremidades delgadas y largas, con dedos largos y sin membrana interdigital, que es del tamaño de casi 2 centímetros, que cabe bien en la uña del pulgar.

Pero lo que llamó la atención de los investigadores fue el hallazgo de esta ranita fisgona en un lugar húmedo de la zona de la capital de México, un lugar en donde no se tenía reportada su presencia de forma natural, lo que les pareció un dato muy sorprendente y además inesperado.

De hecho, el responsable de este hallazgo fue el Biólogo Diego Sánchez, quien convenció a sus compañeros y al profesor Uri García Vázquez, con grabaciones del celular de la presencia de la ranita fisgona en el panteón de Xilotepec, en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México (CDMX).

Esta fue evidencia suficiente para que los investigadores durante la noche salieron a buscar a la ranita entre la maleza y tumbas del lugar, con ayuda de lámparas, puesto que, destacan que cerca de las 8 de la noche es cuando las ranas fisgonas están más activas, además de que en la época de lluvias salen y cantan para reproducirse.

Créditos de imagen: Gaceta UNAM

Una vez atrapada, la pequeña ranita fue llevada al Laboratorio de Sistemática Molecular de la FES Zaragoza para sus análisis de ADN y revisión morfológica, que confirmaron que se trataba de la rana que silba, siendo el primer registro de la pequeña criatura en la CDMX.

Este hallazgo es impresionante y a la vez muy misterioso, puesto que, la CDMX no es lugar en donde normalmente habitan estas criaturas de la naturaleza, por lo cual los investigadores de la UNAM se encuentran en busca de las razones por las que esta ranita llego a la ciudad.

Por el momento, los investigadores proponen dos hipótesis. La primera es que la rana que silba ya estaba aquí en la CDMX de manera natural y debido al cambio climático, que ha elevado la temperatura en la ciudad, se ha causado que la ranita aumente su hábitat.

Mientras que la segunda hipótesis es que la rana llego por introducción de los humanos a través de las plantas ornamentales que los productores traen desde el estado de Morelos.

Asimismo, destacan que la ranita fisgona ya se encuentra bien adaptada en la ciudad y se ha registrado su presencia en Xochimilco, el mercado de plantas Madreselva, el bosque de Nativitas o cerca del Colegio Militar.

Sin embargo, sigue en duda como llegaron a la CDMX y las posibles afectaciones que causen a otras especies que habitan en la capital, por lo cual, consideran esencial su constante monitoreo.


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