Por primera vez, detectan neuronas remodelándose por sí solas cada 24 horas

Por si no lo sabías, dentro de tu cabeza existe una especie de pequeño reloj que regula todo lo que haces a lo largo del día: cuándo te da sueño, cuándo tienes hambre, e incluso cuándo te sientes más alerta o más cansado. Ese reloj interno es lo que conocemos como el ritmo circadiano, y funciona en ciclos de 24 horas, como si tu cuerpo siguiera su propio horario.
Este reloj biológico realmente existe en una parte de tu cerebro llamada el núcleo supraquiasmático (SCN). Este pequeño grupo de neuronas es el encargado de mantener todo en orden, ajustando tu ritmo diario según la luz del día, cuándo comes, y hasta cuándo socializas. Si este reloj se desajusta, pueden aparecer problemas como insomnio, depresión, o una baja en tus defensas.
Hasta hace poco, sabíamos que este tipo de relojes biológicos existían en insectos, como las moscas de la fruta, y que sus neuronas podían cambiar de forma y modo de comunicarse con otras neuronas según la hora del día. Pero, lo que no estaba claro era si esto también sucedía en mamíferos adultos, como los ratones o los humanos. Aquí es donde entra este nuevo descubrimiento.
Un grupo de científicos, liderado por el argentino Horacio de la Iglesia, decidió investigar si las neuronas en el cerebro de los ratones también se “remodelan” cada 24 horas, tal como ocurre en las moscas de la fruta. Y adivina qué: ¡sí lo hacen! Este hallazgo sugiere que nuestro cerebro podría ser mucho más flexible y adaptable de lo que imaginábamos.
Para entender cómo lo hicieron, imagina que los científicos “pintaron” estas neuronas en los ratones con un color rojo intenso. Esto les permitió observar cómo cambiaban de forma a lo largo del día. Lo que encontraron fue sorprendente: las neuronas del SCN se expanden y se retraen de manera cíclica cada 24 horas. Es como si estas neuronas estuvieran haciendo estiramientos diarios, ajustándose para cumplir mejor con su trabajo.

Fernanda Ceriani, una de las investigadoras argentinas que participó en el estudio, destacó la importancia de este descubrimiento porque nos muestra que el cerebro adulto tiene una capacidad de cambio mucho mayor de lo que pensábamos. Esta capacidad de cambiar y adaptarse se llama plasticidad, y es clave para que nuestro cerebro funcione correctamente.
Lo interesante es que, aunque este experimento se realizó en ratones, es muy probable que algo similar ocurra en los humanos, ya que nuestros cerebros son bastante parecidos a los de estos pequeños roedores. De la Iglesia, el líder del estudio, comentó que sería difícil pensar que este proceso no suceda también en nosotros, dado que las estructuras cerebrales son tan similares.
Si estas neuronas en nuestro reloj biológico están cambiando constantemente, podríamos descubrir nuevas formas de tratar problemas de salud relacionados con el ritmo circadiano, como el insomnio o la depresión. Este descubrimiento abre la puerta a un montón de nuevas preguntas y futuras investigaciones.
