NASA ha impactado un asteroide y podría provocar una nueva lluvia de estrellas

Una de las mayores preocupaciones es que haya alguna amenaza externa que ponga en peligro la habitabilidad y el bienestar de la Tierra, como sucedió en su momento con los dinosaurios cuando un meteorito alteró todo lo que existía.
Por ello, se busca que, ante una amenaza como la que ya ha experimentado la Tierra, estemos preparados, algo que puso a prueba la NASA mediante el impacto al asteroide Dimorphos y cuyo objetivo era el de desviar la trayectoria de este cuerpo celeste para que no resultara un peligro para la Tierra.
La misión DART (Prueba de Redireccionamiento del Asteroide Doble) es la muestra de que la humanidad pudo, por primera vez cambiar a propósito la órbita de un cuerpo celeste.
«Todos nosotros tenemos la responsabilidad de proteger nuestro planeta de origen. Al fin y al cabo, es el único que tenemos”, dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson. «Esta misión muestra que la NASA se está intentando preparar para cualquier cosa que el universo nos depare. En la NASA hemos demostrado que nos tomamos en serio nuestro papel como defensores del planeta. Este es un momento decisivo para la defensa planetaria y para toda la humanidad, lo que demuestra el compromiso del excepcional equipo de la NASA y sus socios de todo el mundo».
Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que no solamente se logró modificar la órbita de este asteroide, sino que cambió la duración de su órbita alrededor de su asteroide anfitrión, Didymos, acortando su duración en aproximadamente 30 minutos e inclusive, cambió su forma.
Este evento significa que es posible proteger al planeta de este tipo de amenazas externas; no obstante, se fotografiaron los momentos siguientes al impacto y fue posible observar una gran columna de escombros expulsados al espacio, así como una gran cantidad de rocas grandes, las cuales podrían impactar a Marte.
Se espera que ninguno de estos escombros grandes golpee a la Tierra, aunque existe la posibilidad de que algunos otros pedazos más pequeños sí impacten a nuestro planeta, por lo que para llegar a esta conclusión, se utilizó una supercomputadora en la que se analizaron los datos recopilados por la sonda Light Italian Cubesat for Imaging of Asteroids (LICIACube), quien viajaba junto a DART.

De esta manera es como se pudo simular la trayectoria inicial y las velocidades de tres millones de fragmentos, por lo que se determinó que gran parte de estos trozos de asteroide puedan impactar a Marte o al sistema Tierra-Luna.
Pero, al contrario de lo que se pueda pensar, estos fragmentos no son de preocupación, ya que son diminutos (entre 30 micrómetros y 10 centímetros) y algunos pedazos más grandes podrían ocasionar un espectáculo de lluvia de estrellas.
Lo malo de esto es que aún no se sabe cuándo es que llegarán estos fragmentos o tan siquiera si serán visibles, aunque los más pequeños que viajan a velocidades de 54 mil kilómetros podrían llegar a nuestro planeta en siete años, en cambio, los más grandes, al moverse más lento, podrían llegar a la Tierra en 30 años.
Debido a la lluvia de estrellas que se podría provocarse, los investigadores han bautizado a este nuevo evento como Dimórfidos, pero aún queda esperar a que en realidad se produzca un nuevo espectáculo celeste.
